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sábado, 30 de septiembre de 2017

Los clásicos




Los clásicos grecolatinos



¿Qué significa “clásico”?

¿Qué significa “grecolatino”?

¿Qué aportaron los grecolatinos al resto del mundo?

Sitúa en el tiempo y en el espacio el mundo grecolatino.



Los griegos: explica lo que sepas acerca de su...

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Los clásicos grecolatinos




La palabra "clásico" se refiere etimológicamente a aquello que tiende a ser utilizado en clase por considerarse modélico, digno de ser imitado y estudiado. Así, la cultura grecolatina ha sido tomada como referente durante siglos para todo tipo de artistas, pensadores, intelectuales y creadores.
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El término grecolatino hace referencia a la producción cultural (literaria, filosófica, científica, etc.) que se da durante la Edad Antigua en Grecia , producto al que se suman las aportaciones de Roma, que imita, reproduce y enriquece lo creado por los helénicos.           

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Fueron los griegos quienes elaboraron toda una serie de cánones artísticos, culturales, literarios y filosóficos,  imitados luego por los romanos. Gracias al éxito político y militar de éstos y a su enorme expansión temporal y territorial, todas aquellas ideas conocieron una gran difusión por el mundo.










Origen y características

En el siglo XII a. C invadieron Grecia los dorios, indoeuropeos procedentes de los Balcanes, que conocían el hierro y se establecieron en el Peloponeso tras dominar a los aqueos. Muchos de los anteriores habitantes de Grecia huyeron ante su llegada hacia las islas y las costas de Asia Menor, como los jonios. Entonces se gesta la cultura griega y se escriben obras clave como la Iliada y la Odisea. Al final de la misma y durante el Período Arcaico, siglo VIII a.C, los griegos empezaron a fundar colonias por todo el Mediterráneo, lo que permitió el desarrollo del comercio y facilitó el contacto con otras culturas. 
Se organizaban políticamente en ciudades-estado independientes, llamadas polis. Unas, como Esparta, vivían de la agricultura, dominadas por la aristocracia guerrera y su régimen político era oligárquico; otras, como Atenas, eran de economía comercial y su régimen adoptó, posteriormente, la democracia. Durante la Etapa Clásica (siglos V y IV a.C.), Atenas llegó a la democracia: sistema basado en el gobierno del pueblo y en la igualdad entre los ciudadanos. Este rasgo distinguía a Grecia de los imperios teocráticos y absolutos orientales (como Egipto y Mesopotamia). En Grecia el individuo podía desarrollarse libremente; la cultura griega era antropocéntrica: giraba en torno al Hombre, al ser humano.

Maqueta del Santuario de Olimpia

Los griegos compartían una lengua, una cultura y una religión común. Eran politeístas. Sus dioses eran representados en forma humana y los imaginaban dotados con las mismas virtudes y defectos de los hombres, a los que podían ayudar o castigar. Les rendían culto en templos y santuarios (Delfos, Olimpia), lo que unía a todas las polis griegas. Los Juegos Olímpicos, celebrados cada cuatro años en honor de Zeus, son el mejor ejemplo de este culto panhelénico. Era una religión sin dogmas ni sacerdotes.

Santuario de Delfos

Los griegos fueron  los primeros en intentar dar una respuesta racional, no mágica, a los misterios de la naturaleza, mediante la filosofía. Concebían el mundo como un cosmos ordenado y bello. La Belleza, la Bondad y la Verdad son entendidas como cualidades supremas, equivalentes a lo divino y principio rector del Universo.  Para los filósofos pitagóricos y sus discípulos, Platón entre ellos, la música y las matemáticas conformaban la estructura oculta del cosmos


Géneros y épocas de la literatura griega

Cronológicamente hablando, la literatura grecolatina empieza con Homero y sus dos obras capitales: la Ilíada y la Odisea. Ambas giran en torno a la Guerra de Troya: la primera narra los sucesos de varios días en plena guerra; la segunda cuenta el regreso de Odiseo, uno de los héroes de la guerra, a su isla, Ítaca.                      
El otro gran autor de la época arcaica griega fue Hesíodo. Menos conocido y citado que Homero, escribió sin embargo algunas obras de un valor similar a las de éste. Los trabajos y los días narra las costumbres y la vida cotidiana de la época.
En la transición entre la época arcaica y la clásica viven los griegos el esplendor de la poesía, como Safo, Alceo, Anacreonte, Píndaro, y otros geniales poetas y poetisas. Luego, durante el clasicismo y en Atenas con mayor intensidad, se desarrollaron los dos grandes géneros que iban a marcar desde entonces la literatura occidental: la tragedia y la comedia.
Esquilo, Sófocles y Eurípides son los tres grandes maestros de la tragedia. Aristófanes, por su parte, no encontró rival como comediante.
El ensayo, en especial el historiográfico aunque también el relacionado con las ciencias naturales, así como -por supuesto- la filosofía, encontraron en Heródoto, Tucícides, Platón y Aristóteles sus grandes campeones,.
En Roma la literatura tardó bastante tiempo en alcanzar cotas semejantes, pero en el siglo I a. C., en plena crisis de la República, se reunieron autores de la talla de Virgilio, Ovidio y Horacio, a los que se unen Plauto, Marcial, Juvenal y, más adelante, Plinio, Suetonio y tantos otros. Los géneros siguen siendo los mismos pero los romanos los perfeccionan y los desarrollan. También inventan algunos, como la sátira, de la que Marcial fue el primer gran referente.


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Veámoslo de forma esquemática: 

Comienzos

  • Homero, autor de la Ilíada y la Odisea.(c. S. VIII a. C.)
  • Hesíodo ( Hacia la segunda mitad del siglo VIII a. C.): Trabajos y días, poema didáctico; Teogonía, exposición de la genealogía de los dioses griegos, El escudo de Heracles.

Poesía lírica

Nace entre los siglos VIII y VII a. C. L. Algunos de los nombres más relevantes son:
  • Safo (c. 650-580 a. C.), con su Oda a Afrodita y Al amado.
  • Anacreonte (572-485 a. C.), cantor de los placeres de la mesa, el vino y el amor.
  • Píndaro (518-438 a. C.), autor de Epinicios sobre los vencedores de los juegos griegos, divididos en cuatro series: Olímpicas, Píticas, Ístmicas y Nemeas.
  • Jenófanes, poeta filosófico.
  • Teognis, cantor de la vida aristocrática.
  • Simónides de Ceos, autor de lírica coral, quien afirmaba que «la poesía es pintura que habla y la pintura poesía muda»,
  • Baquílides, autor de himnos a los dioses y epinicios
  • Íbico, cantor de amores homosexuales.
  • Estesícoro, el poeta de los mitos.

Tragedia y comedia antigua


En el siglo V, era clásica, surge el drama a partir de los misterios dionisíacos. De los centenares de tragedias escritas e interpretadas durante la época clásica, sólo ha sobrevivido un número limitado de obras:

  • Esquilo (525 a. C.-456 a. C.), considerado creador de la tragedia. Obras: Los persas, Los siete contra Tebas, Las suplicantes y la trilogía La Orestíada
  • Sófocles (495-406 a. C.), limitó el coro, aumentó a tres los actores, con lo que dio mayores posibilidades al diálogo. Se conservan siete tragedias completas, entre las que se cuentan Antígona, Edipo Rey o Electra.
  • Eurípides (485-406 a. C.). Gran penetración psicológica de los personajes. Algunas obras son: Medea, Electra, Heracles, Troyanas, Ifigenia en Táuride o Las Bacantes.
La comedia antigua surgió del culto a Dioniso, pero en este caso las obras estaban llenas de una franca obscenidad. Autor destacado fue:
  • Aristófanes (444-385 a. C.). Aristócrata, ataca la charlatanería, tanto filosófica como política. Los caballeros, Las nubes (contra los filósofos), Lisístrata (contra la guerra), La asamblea de las mujeres.

Historia

Dos de los más influyentes historiadores que florecieron durante la era clásica griega:
  • Heródoto (484-425 a. C.). Cicerón lo llamó el padre de la historia. Escribió Los nueve libros de Historia.

La épica








Homero y la guerra de Troya

Según la epopeya griega La Ilíada, el príncipe Paris de Troya secuestró a su enamorada Helena de Grecia, la mujer más bella del mundo, y  Melenao de Esparta, su marido, convocó a los griegos, que emprendieron la guerra contra los troyanos. Esta guerra fue el encuentro de muchos de los grandes héroes de la antigüedad, como Aquiles, Héctor o Áyax…
La Ilíada de Homero está considerado uno de los poemas escritos más antiguos del mundo occidental, datado hacia el siglo VIII a.C., varios siglos después de la famosa contienda.




La guerra de Troya: argumento
El mito
  • 1.1 Antecedentes. El juicio de Paris
    • 1.1.1 El rapto de Helena
    • 1.1.2 La jefatura de las tropas
  • 1.2 El viaje a Troya
  • 1.3 Inicio de la guerra
  • 1.4 Hechos de la Ilíada
  • 1.5 Muerte de Aquiles
  • 1.6 La armadura de Aquiles. La muerte de Áyax
  • 1.7 El caballo de Troya
  • 1.8 Saqueo de Troya y regreso de los supervivientes


La Iliada y la Odisea



La Iliada

En la Ilíada se narran diversos acontecimientos de la Guerra de Troya. El griego Aquiles se enfada con Agamenón, el caudillo de los griegos que habían ido a Troya a rescatar a Helena. Los troyanos ponen en apuros a los griegos, por lo que Patroclo, amigo de Aquiles, sale a luchar y muere a manos del troyano Héctor.


Aquiles vuelve al campo de batalla para vengar la muerte de su amigo. Mata a Héctor y se niega a devolver el cadáver a los troyanos, el anciano rey Príamo suplica a Aquiles y le ofrece un gran botín para poder enterrar a su hijo. 
 
Aquiles cede y permite que los troyanos se lleven el cuerpo de Héctor. Son frecuentes las  intervenciones de los dioses en el curso de los acontecimientos. La sociedad y los personajes que aparecen son de la época micénica, cuatro siglos anterior a la época en la que vivió Homero.

La Odisea

La Odisea cuenta  las aventuras de Odiseo, un héroe inteligente y astuto que sabe resolver las situaciones difíciles con ingenio y uno de los héroes griegos que fue a Troya, el que planificó la toma de la ciudad con el gran caballo de madera. Su vuelta a su patria, Ítaca, no fue fácil, tuvo numerosas aventuras en un largo y difícil viaje en el que perdió a sus compañeros.
  • Conocemos también la situación del palacio de Ítaca, donde su fiel esposa Penélope lo espera. Aparece una civilización más avanzada con numerosos elementos novelescos.  La estructura es más compleja con tres ámbitos temáticos:
    Aventuras de Odiseo por tierras desconocidas con enfrentamientos a monstruos y brujas.

  • Viaje de su hijo Telémaco para averiguar el paradero de su padre.
  • Lucha de Odiseo con los pretendientes de Penélope en Ítaca.







Javier de Hoz, en la introducción a la edición de La Ilíada de Espasa Calpe, explica que esta obra fue una empresa publicitaria encargada por el rey de Micenas para ser recitada en el ágora. Se trataba de erradicar la memoria social todavía existente en el último milenio a.C., acerca de la sociedad humana pre-patriarcal; memoria que se mantenía con cuentos y coplas transmitidos por tradición oral. La escritura, la literatura escrita, en manos de los poderosos, aparece así para fijar la versión de la Historia que da la vuelta a las guerras y a las conquistas que aniquilaron la sociedad matricéntrica. [...] además de oscurecer el sentido de la guerra de Troya, la Ilíada da la vuelta al paradigma humano de la matrística: en lugar del cuidado de la vida y la búsqueda del bienestar que representa la madre, aparece el ‘héroe’, semidios, dios u hombre, que alcanza su plenitud y su reconocimiento cuando realiza con éxito la empresa guerrera.Desde entonces, la devastación de la vida se llamará ‘heroicidad’, y la fuerza –para manejar la espada o sus equivalentes con los que se pelea ahora –se considerará la cualidad humana más importante.

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La lírica
Los griegos, en las grandes solemnidades políticas o religiosas, solían entonar unos cantos que se acompañaban de un instrumento musical, la lira. Del nombre lira se deriva el de lírica, que significa canto acompañado por la lira.
Los cantos griegos podían ser interpretados bien por un coro, o bien por un solo individuo. En la lírica coral expresaba el poeta los sentimientos de un grupo o de la sociedad, mientras que en el canto individual era expresión de los sentimientos personales del poeta.


Anacreonte


   Fue un poeta profesional que se dedicó a amenizar las fiestas de los príncipes griegos.
   En sus poemas canta con alegría intrascendente al amor, el vino y todos los placeres.
   Su fama se debe, sobre todo, a la enorme influencia que tuvo sobre los poetas griegos y más tarde romanos, que, siguiendo su estilo, crearon un tipo de poemas llamados, odas anacreónticas.

Oda Anacreóntica LX. El texto reza aproximadamente así:

Ya que mortal nací para recorrer el camino de la vida, sé el tiempo que he vivido e ignoro cuánto me queda. Lejos de mí, pues, tristeza; nada quiero contigo. Alegre me reiré y bailaré con Lieo antes que me llegue el fin3.


La traducción de Villegas es:


   Nací mortal al mundo


para que de la vida


trillase los senderos


de no pisadas vías.


Bien sé lo que he vivido,


mas no lo que podría.


Pues, hola, huid, cuidados,


y no me agüéis las dichas;


que a fe que he de alegrarme


antes que llegue el día,


bebiendo, retozando


y sazonando risa.

Safo de Mitilene


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Busto con la inscripción "Safo Eresia",
es decir “Safo de Ereso”.
Copia romana de un original griego
del siglo V a. C.














Safo de Mitilene, también conocida como Safo de Lesbos, (en griego, Σαπφώ) (Mitilene, Lesbos, ca. 650/610 – Léucade, 580 a. C.)


El tema principal de sus poemas era el amor, expresado siempre con una natural sencillez, a veces con ternura, a veces con pasión. En todos los casos es siempre algo íntimo y sentido, un verdadero eros, sin trivialidades. Sus poemas de amor, apenas con adornos, tienen la inmediatez y espontaneidad de algo sentido.
Parece que Safo  dirigió un círculo de jóvenes muchachas a las que inició en la música, la poesía y en el culto de Afrodita. Conservamos dos poemas dedicados a la diosa, uno de los cuales adopta un tono de amistosa intimidad con ella.
Su poesía fue muy admirada ya en la antigüedad; en la época helenística y romana se le elevó a la categoría de décima musa. Poetas latinos como Catulo y Ovidio conocen su poesía y la imitan. La calidad e intensidad de su poesía amorosa  siempre se ha valorado mucho por traspasar las fronteras del tiempo.

1. Lee los siguientes fragmentos de la poesía de Safo y relaciona con cada uno de ellos algunas de estas características formales y temáticas:
  • Amor como tema: el recuerdo del amor
  • Amor como tema: los celos
  • Personificación 
  • Epicureísmo: la vida placentera
  • Mitología 
  • Pensamientos  
  • La muerte
  • Amor como tema: el deseo
  • Amor como tema:  la belleza
  • Objetivo estético. Uso de adjetivos
  • La naturaleza como tema: la vegetación
  • La naturaleza como tema: los astros
  • Naturaleza como escenario de la vida
  • Realismo anecdótico
  • Autobiografismo




 III. Plenilunio

 Los astros, en torno a la bella luna, de nuevo ocultan su brillante cara siempre que, llena, su máximo fulgor baña de plata la tierra.




 XII El huerto

Allí el agua fresca rumorea por entre tallos verdes. Asombra todo el lugar la sombra de las rosas. Y del temblor del follaje va descendiendo el sueño.






XV A Atis.

Estuve enamorada de ti, Atis, una vez, hace ya tiempo, aunque me parecías una niña menudita y no muy agraciada.




XVI El ruiseñor

Heraldo de la primavera, el dulsísimo ruiseñor.





XVII Soledad a medianoche

Se han puesto ya la luna y las pléyades, Es medianoche, Pasa el tiempo. Y yo sigo durmiendo sola.





XIX Brindis

Ven, Cipria, y ve escanciando graciosamente en las doradas copas el  néctar que tenemos mezclado para el festín.


 

XX Frío en el alma

A las palomas fría se les ha puesto el alma
y dejan caer el peso de sus alas.





XXI Maldición

Al que me causa esta herida los vientos se lo lleven
y las penas.





XXVII Quasi ventus

Amor ha agitado mis entrañas como el huracán que sacude monte abajo las encinas.




XXIX Bienvenida

Viniste. Hiciste bien. Yo te estaba aguardando. Has prendido fuego a mi corazón, que se abrasa de deseo. 

 


XXX Imposible.

Tocar el cielo no pretendería yo, con mis dos codos de estatura.





XXXI La llegada del sueño

Y en sus ojos el negro sueño derramóse...




XXXII Hallazgo

Cuentan que una vez Leda, en jacintos envueltos encontró un huevo.





XXXV Calabazas

Si es verdad que me quieres, anda a buscar un tálamo más joven. No estoy dispuesta a compartir contigo mi lecho siendo yo más vieja.





XXXVI Virtud y riqueza

Riqueza sin virtud es vecina poco recomendable. La unión de ambas es la que acarrea la felicidad. 


 

XXXVII El duelo y los poetas

No está bien que en casa la de los devotos de las musas venga a habitar el duelo. Es cosas que no nos va, la pena.





XXXIX Piropo nupcial

Tienes gracioso el talle, oh novia, y dulce como la miel es tu mirada. Amor se ha derramado por tu carita encantadora, y decididamente Afrodita te ha honrado con especial esmero. 





XLII Cuidado con la lengua

Cuando en el pecho la cólera se inflama, hay que ponerse en guardia contra la lengua charlatana. 





XLIII Más blanca que la leche

Más blanca que la leche; más tierna que el agua; más armoniosa que las liras; más arrogante que un potro; más graciosa que las rosas; más suave que un manto fino; más preciosa que el oro. 





XLIV Danzarinas

Así danzaban hace tiempo al son de las música las doncellas de Creta, con sus pies delicados, en torno a un bello altar, pisoteando la tierra y la suave flor del césped.





XLV Malos pensamientos

-Quisiera decirte algo que me da vergüenza decirte.
-Si el deseo que te domina fuese de cosas limpias y honestas, y no fuese malvada la palabra que te tiembla en la lengua, la vergüenza no te turbarías los ojos, sino que hablarías sin empacho de tus justos deseos. 






XLVI El morir

El morir es un mal. Los dioses lo creen así. Sin no, ellos también morirían.





XLVII Un epigrama

Estas son las cenizas de Rimade. Muerta antes de la boda, fue a parar al oscuro tálamo de Perséfono. Y una vez que ella pereció, con un acero recién afilado todas sus compañeras la graciosa cabellera de sus cabezas aquí colocaron como ofrenda.







La oda a Afrodita es uno de los poemas más conocidos de Safo. Además, tiene la particularidad de que es probablemente el único poema de ella que nos ha llegado completo. A esta oda, solo le falta un pequeño pedazo al inicio del tercer verso de la quinta estrofa. De los demás poemas de Safo, lo que nos ha llegado son estrofas o versos sueltos. La oda a Afrodita ha llegado hasta nosotros porque fue citada por Dionisio de Halicarnaso, un escritor del siglo I a. C.
Desde un punto de vista formal, la obra está compuesta de siete estrofas sáficas. La estrofa sáfica, denominada así en honor a Safo, se compone de cuatro versos, los primeros tres son endecasílabos sáficos, mientras que el último es un pentasílabo adónico. La métrica grecolatina es diferente a la métrica española, por eso no es posible traducir estos versos de una forma adecuada. En griego, había vocales cortas y largas y los versos tenían cierta cantidad de sílabas largas y breves. Si leyéramos la oda a Afrodita en griego, notaríamos cómo todos los versos inician con una sílaba larga seguida de una sílaba breve.


El poema se inicia con una invocación. Safo llama a la diosa Afrodita y le ruega que acuda en su ayuda. Luego viene una larga digresión en la que la autora rememora una ocasión anterior en que la diosa la ayudó. En aquel momento Afrodita, llevada por un carruaje de oro tirado por gorriones, desciende y atiende el ruego prometiéndole que la renegada «pronto» estará completamente enamorada de ella. El poema cierra con una estrofa en la que se reitera la solicitud de ayuda en la «guerra del amor», concepto antiguo que aún hoy conservamos y supone que el establecimiento de una relación amorosa es similar a una batalla.
¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,
Hija de Zeus, inmortal, dolosa:
No me acongojes con pesar y angustias
Ruégote, Cipria!

Antes acude como en otros días,
Mi voz oyendo y mi encendido ruego;
Por mi dejaste la del padre Zeus
Alta morada.

El áureo carro que veloces llevan
Lindos gorriones, sacudiendo el ala,
Al negro suelo, desde el éter puro
Raudo bajaba.

Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante
Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
—me preguntabas—

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?

Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio te ofrecerá dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.

Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,
Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia
Siempre a mi lado.
Ποικιλόθρον᾽ ὰθάνατ᾽ ᾽Αφρόδιτα,
παῖ Δίος, δολόπλοκε, λίσσομαί σε
μή μ᾽ ἄσαισι μήτ᾽ ὀνίαισι δάμνα,
πότνια, θῦμον.

ἀλλά τυίδ᾽ ἔλθ᾽, αἴποτα κἀτέρωτα
τᾶς ἔμας αὔδως αἴοισα πήλγι
ἔκλυες πάτρος δὲ δόμον λίποισα
χρύσιον ἦλθες

ἄρμ᾽ ὐποζεύξαια, κάλοι δέ σ᾽ ἆγον
ὤκεες στροῦθοι περὶ γᾶς μελαίνας
πύκνα δινεῦντες πτέῤ ἀπ᾽ ὠράνω αἴθε
ρος διὰ μέσσω.

αῖψα δ᾽ ἐξίκοντο, σὺ δ᾽, ὦ μάκαιρα
μειδιάσαισ᾽ ἀθανάτῳ προσώπῳ,
ἤρἐ ὄττι δηὖτε πέπονθα κὤττι
δηὖτε κάλημι

κὤττι μοι μάλιστα θέλω γένεσθαι
μαινόλᾳ θύμῳ, τίνα δηὖτε πείθω
μαῖς ἄγην ἐς σὰν φιλότατα τίς τ, ὦ
Ψάπφ᾽, ἀδίκηει;

καὶ γάρ αἰ φεύγει, ταχέως διώξει,
αἰ δὲ δῶρα μὴ δέκετ ἀλλά δώσει,
αἰ δὲ μὴ φίλει ταχέως φιλήσει,
κωὐκ ἐθέλοισα.

ἔλθε μοι καὶ νῦν, χαλεπᾶν δὲ λῦσον
ἐκ μερίμναν ὄσσα δέ μοι τέλεσσαι
θῦμος ἰμμέρρει τέλεσον, σὐ δ᾽ αὔτα
σύμμαχος ἔσσο.









Virgilio



Roma conoció la poesía bucólica (del griego βουκολική ἀοιδή, «canto de pastores»), según parece, por las ediciones que se hicieron a lo largo del siglo I a.C . de los Idilios (del griego εἰδύλλιον, «pequeño poema») de Teócrito, varios de los cuales tenían este carácter pastoril. Teócrito había nacido en Siracusa (Sicilia), hacia 310 a. C. y había marchado en torno a 275 a. C. a Alejandría, que Ptolomeo II Filadelfo estaba convirtiendo en un centro fundamental de cultura y arte. Allí entró en contacto con otros poetas, especialmente con Calímaco y Apolonio de Rodas, con quienes compartió el amor por lo pequeño, refinado y nuevo.
Virgilio había sentido siempre profunda admiración por los poetas alejandrinos del siglo III a. C. La que profesó por Teócrito se manifiesta en las múltiples ocasiones en que se inspira en él para sus Bucólicas. Las Bucólicas (en latín Bucolica, también conocidas como Églogas, Eclogae), que leeremos aquí,  constituyen la primera de las grandes obras del poeta romano Virgilio. A continuación leemos un pequeño fragmento:

MELIBEO
¡Títiro!, tú, recostado a la sombra de esa frondosa haya, meditas pastoriles cantos al son del blando caramillo; yo abandono los confines patrios y sus dulces campos; yo huyo del suelo natal, mientras que tú, ¡oh Títiro!, tendido a la sombra, enseñas a las selvas a resonar con el nombre de la hermosa Amarilis.
TÍTIRO
A un dios, ¡oh Melibeo!, debo estos solaces, porque para mí siempre sera un dios. [...] a él debo que mis novillas vaguen libremente, como ves, y también poder yo entonar los cantos que me placen al son de la rústica avena.
MELIBEO
No envidio, en verdad, tu dicha; antes me maravilla, en vista de la gran turbación que reina en estos campos. Aquí me tienes a mí, que, aunque enfermo, yo mismo voy pastoreando mis cabras, y ahí va una, ¡oh Títiro!, que apenas puedo arrastrar, porque ha poco parió entre unos densos avellanos dos cabritillos, esperanza, ¡ay!, del rebaño, los cuales dejó abandonados en una desnuda peña. A no estar obcecado mi espíritu, muchas veces hubiera previsto esta desgracia al ver los robles heridos del rayo . Mas dime, Títiro, ¿quién es ese dios?
TÍTIRO
Simple de mí, creía yo, Melibeo, que la ciudad que llaman Roma era parecida a esta nuestra adonde solemos ir los pastores a destetar los corderillo[...] pero Roma descuella tanto sobre las demás ciudades como los altos cipreses entre las flexibles mimbreras,
MELIBEO
¿Y cuál tan grande ocasión fue la que te movió a ver a Roma?
TÍTIRO
La libertad, que, aunque tardía, al cabo tendió la vista a mi indolencia cuando ya al cortarla caía más blanca mi barba; me miró, digo, y vino tras largo tiempo, ahora que Amarilis es mi dueña y que me ha abandonado Galatea; porque, te lo confieso, mientras serví a Galatea ni tenía esperanza de libertad ni cuidaba de mi hacienda, y aunque de mis ganados salían muchas víctimas para los sacrificios y me daban muchos pingües quesos, que llevaba a vender a la ingrata ciudad, nunca volvía a mi choza con la diestra cargada de dinero.
MELIBEO
Me admiraba, ¡Amarilis!, de que tan triste invocases a los dioses y de que dejases pender en los árboles las manzanas.


El teatro


Dioniso en torno a los sátiros


Señala Aristóteles que la tragedia nace al inicio como improvisación, en forma de canto coral en honor a Dionisio. Al inicio estas manifestaciones eran breves y de un tono burlesco porque contenían elementos satíricos, pero luego el lenguaje se hace más grave y los temas más profundos. Se puede suponer que en determinado momento el corifeo, es decir el portavoz del coro, habría sido separado y habría comenzado a dialogar con el coro, convirtiéndose así en un verdadero personaje. Posteriormente iría proliferando el número de personajes, dando así nacimiento al drama.
La tragedia griega se desarrolló exclusivamente en Atenas, especialmente durante la época de mayor apogeo cultural y político: el siglo V a. de C. Los temas mitológicos de las tragedias son semejantes a los temas de la poesía épica, pero hay una diferencia fundamental: la épica narra hechos demasiado heroicos para que el público pueda sentirlos como suyos; la tragedia, sin embargo, plantea problemas relacionados con las pasiones humanas, como la justicia o el deseo.

Edipo

Lee aquí el mito de Edipo, protagonista del Edipo rey de Sófocles, entre otras obras.

Edipo Rey, de Sófocles

Edipo reina en Tebas contando con la veneración del pueblo y el amor de Yocasta, la viuda de Layo, el rey muerto, ahora convertida en su esposa. La ciudad está asolada por numerosos males y sus habitantes acuden a Edipo para que interceda por ellos. Desde Delfos llega la noticia que señala a quien mató a Layo como causante de todos los males. Sólo su castigo salvará a Tebas.
Edipo se compromete ante el pueblo a castigar al culpable. Tiresias, el ciego adivino, previene a Edipo y le ruega que mida sus palabras porque su destino está señalado por Apolo. Tras la muerte del rey de Corinto, al que Edipo considera su padre, una terrible verdad llegará hasta el trono de Tebas: Edipo es el causante de la muerte de Layo y además Yocasta, la viuda de Layo y esposa de Edipo, es realmente madre de éste.
Al conocer la verdad, Yocasta se quita la vida. Edipo ante el cadáver de su madre y esposa, se arranca los ojos desesperado y reclama el castigo que él mismo prometió para el culpable y así salvar a Tebas.

Mito de Edipo

La ontogenia de cada criatura repite la filogenia de nuestra especie, en lo biológico y también en lo cultural. Por eso no fue casualidad que Freud diese el nombre de Edipo a nuestra estructura psíquica y emocional, pues el proceso de su formación repite la historia de la formación de nuestra sociedad que comenzó hace 6000/4000 años.
   La tragedia de Edipo es la tragedia de las criaturas inocentes, que al caer bajo la Ley patriarcal, tienen que reconocerse culpables de ser lo que son, es decir, criaturas deseantes, productoras de vida; declarados el deseo y el impulso vital malignos, fuera de la Ley, somos culpables de cualquier reconocimiento, de cualquier atisbo de reivindicación de nuestro deseo y de nuestra sexualidad básica.
   La automutilación de Edipo representa la autorepresión de nuestra vitalidad, de nuestra sexualidad, de nuestros deseos, que efectuamos al construir nuestros ‘egos’ y socializarnos en este mundo.
La realidad es que los deseos humanos fueron declarados malignos porque son incompatibles con la sociedad patriarcal que, para funcionar, tiene que reducir la vitalidad humana a unos mínimos controlables para imponer el orden jerárquico falocrático.
  La mitología se creó para ocultar nuestros orígenes filogenéticos y ontogénicos, y bloquear las reacciones de resistencia a la Ley. Toda nuestra civilización y nuestro universo conceptual está montado sobre un montón descomunal de representaciones falaces de la condición humana y de la vida en general.

Casilda Rodrigáñez: El asalto al Hades


Estructura de la tragedia

La tragedia griega está estructurada siguiendo un esquema rígido, cuyas formas se pueden definir con precisión. Se inicia generalmente con un prólogo,donde se da la ubicación temporal y se une el pasado del héroe con el presente. Se informa al espectador del porqué del castigo que va a recibir el héroe y en esta parte no interviene el coro.
Prosigue la párodos, donde se realiza un canto lírico con danzas.
Luego comienzan los episodios que pueden ser hasta cinco. En ellos hay diálogo entre el coro y los personajes o entre personajes; es la parte más importante por ser la dramática por excelencia y expresa el pensamiento e ideas del personaje. Entre los episodios se hallan los estásimos, que son intervenciones del coro en las que se expresan las ideas políticas, filosóficas, religiosas o morales del autor.
Por último, el éxodo es la parte final de la tragedia. Hay cantos líricos y dramáticos. El héroe reconoce su error. A veces es castigado con la muerte por los dioses y es allí donde aparece la enseñanza moral.

 

La tragedia de Aristóteles a los contemporáneos

Mímesis y catarsis

En la Poética de Aristóteles encontramos los elementos fundamentales para la comprensión del teatro trágico, sobre todo los conceptos de mímesis (μίμησις, del verbo μιμεῖσθαι, imitar) y de catarsis (κάθαρσις, purificación). Escribe en la Poética:
La tragedia es por lo tanto imitación de una acción noble y terminada [...] la cual por medio de la piedad y del miedo termine con la purificación de tales pasiones.
En pocas palabras, las acciones que la tragedia representa no son otra cosa que las acciones más torpes que los hombres puedan realizar: su contemplación hace que el espectador se introduzca en los impulsos que los generan, por un lado simpatizando con el héroe trágico a través de sus emociones (pathos), por otro lado condenando la desmesura o el defecto a través del hýbris (ὕβρις - 'soberbia' o 'malversación', es decir, actuación contra las leyes divinas que lleva al personaje a cometer el crimen). La mímesis final representa la «retribución» por el crimen. El castigo recibido hace nacer en el individuo que asiste a la representación sentimientos de piedad y terror que permiten que la mente se purifique de las pasiones negativas que cada hombre posee. La catarsis final para Aristóteles representa la toma de conciencia del espectador, que, comprendiendo a los personajes, alcanza este estado final de conciencia, distanciándose de sus propias pasiones y alcanzando un avanzado nivel de sabiduría.


El tono elevado y aristocrático de la tragedia se hace burlón y  popular en la comedia, que intenta hacer reír, divertir sobre todo. Si la tragedia emplea un lenguaje solemne y grave, el de la comedia es procaz, chistoso. La acción, lenta y ceremoniosa en la tragedia, es rápida y viva en la comedia, con peleas, discusiones y críticas a la sociedad de la época.


Los personajes de la comedia no son dioses ni héroes del pasado, sino gente de la calle, individuos de la vida diaria ateniense. Los temas no son las grandes pasiones humanas, sino las trampas, las murmuraciones, las conductas del pueblo y las figuras públicas. La comedia no trata de enseñar nada, ni de corregir a los hombres, sólo entretener y hacer reír por cualquier medio.






Las troyanas

Ante la mirada de Andrómaca, Neoptólemo (o tal vez Odiseo) se dispone a tirar a Astianacte desde la muralla de Troya.
Es un canto lleno de dramatismo por las consecuencias de la guerra. Se destaca la crueldad de los vencedores, que, en su desmesura (hybris), no tienen piedad con los vencidos, ni respeto a los dioses, ya que profanan sus templos. Ni siquiera tienen consideración con los niños, manifestando así abiertamente su temor a ellos cuando crezcan. Hécuba exclama ante la visión del pequeño cuerpo inerte del hijo de Héctor
Ahora que la ciudad ha sido tomada y destruidos los frigios, tenéis miedo de un niño pequeño. No alabo el miedo de quien teme reflexionar.
Los vencedores no lo son tanto: Llevan diez años asediando Troya, separados de sus familias y muriendo ante sus murallas. Tras la victoria, se ciernen multitud de desgracias contra ellos y Menelao, Agamenón, Odiseo y tantos otros estarán sujetos a multitud de desdichas. Zeus, según Eurípides, conduce a la justicia por caminos silenciosos.
En los vencidos, hasta la virtud es causa de desgracias: Andrómaca establece que, debido a su buena fama de esposa de Héctor, Neoptólemo, el hijo de asesino de troyanos, Aquiles, la ha solicitado por esposa. Andrómaca afirma que la causa de su desgracia fue prestar toda la atención a su marido Héctor:
Me bastaba con tener en mí misma un maestro honesto, la inteligencia. A mi esposo siempre le ofrecía una lengua silenciosa y un aspecto sereno. Conocía aquello en lo que prevalecer sobre mi marido y sabía concederle la victoria en lo que debía.
Curiosamente Eurípides vuelve a realizar en esta obra una extraña concepción de Zeus, en labios de Hécuba:
¡Oh Zeus, soporte de la tierra y que sobre la tierra tienes tu asiento, ser inescrutable, quienquiera que tú seas, -ya necesidad de la naturaleza o mente de los hombres- ¡a ti dirijo mis súplicas! Pues conduces todo lo mortal conforme a la justicia por caminos silenciosos.
No cabe duda de que Eurípides, el dramaturgo filósofo, se separa abiertamente, como en otras obras, de la concepción de los dioses de su época, llevando su reflexión mucho más allá.

Personajes

  • Poseidón, dios del mar.
  • Atenea, diosa del pensamiento y la guerra. Divinidad epónima de Atenas.
  • Hécuba, exreina de Troya, ahora esclava de Odiseo (Ulises). Esposa de Príamo. Madre de Héctor, Paris, Políxena y Casandra, entre otros.
  • Coro, de mujeres troyanas cautivas.
  • Taltibio, heraldo y mensajero de los griegos.
  • Casandra, hija de Hécuba y Príamo. Sacerdotisa de Apolo, quien le había concedido el don de la profecía.
  • Andrómaca, viuda de Héctor.
  • Astianacte, hijo de Andrómaca y Héctor
  • Menelao, rey de Esparta.
  • Helena, esposa de Menelao y de Paris.