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1. ¿Qué es la Literatura? Literaturas marginales, orales, etc.
¿Qué es la Literatura?
Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo envolviendo los labios que pasaban entre labios y vuelos desligados. La mano o el labio o el pájaro nevaban. Era el círculo en nieve que se abría. Mano era sin sangre la seda que borraba la perfección que muere de rodillas y en su celo se esconde y se divierte.
Al pasar la barca me dijo el barquero las niñas bonitas no pagan dinero. Yo no soy bonita ni lo quiero ser tome usted los cuartos y a pasarlo bien.
Al volver la barca me volvió a decir las niñas bonitas no pagan aquí. Yo no soy bonita ni lo quiero ser las niñas bonitas se echan a perder
Como soy tan fea yo le pagaré ¡Arriba la barca de Santa Isabel!
Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo envolviendo los labios que pasaban entre labios y vuelos desligados. La mano o el labio o el pájaro nevaban. Era el círculo en nieve que se abría. Mano era sin sangre la seda que borraba la perfección que muere de rodillas y en su celo se esconde y se divierte.
Soy
capitán, soy capitán, de un barco inglés, de un barco inglés y en cada
puerto tengo una mujer... La rubia es, la rubia es, fenomenal,
fenomenal, y la morena tampoco está mal... Si alguna vez, si alguna vez
me he de casar, me he de casar, me casaría con.... ¡cualquiera de las
dos!
Una mosca en un cristal hizo con las alas tris-tras, el cristal se rompio y la mosca se escapo
Ahora amanece, pálpito de vida Ahora suspiro y después ya volaré Aún es temprano, me quedan siete vidas, no estamos solos Hay mucho por hacer
Mandan mis velas, mis sueños y mis manos Y el mundo gira hoy bajo mis pies Suman tus ganas que hoy serán las mías y resta el camino que toca recorrer
Toca recoger Toca responder Giran, giran
Giran los vientos, la vida y el resto La aguja y el tiempo nos llegarán Gira el momento, el amor y lo nuestro El sueño perfecto y el esfuerzo nos llevarán Giran los textos, los días, los versos El abrazo y los gestos, y giran, y girarán Giran y van, giran y van Y el resto Y el resto llegara
Yo me subí a un pino verde Por ver si la divisaba Y solo divisé el polvo Del coche que la llevaba
Anda jaleo, jaleo Ya se acabó el alboroto Y vamos al tiroteo Y vamos al tiroteo
No salgas, paloma, al campo Mira que soy cazador Y si te tiro y te mato Para mí será el dolor Para mí será el quebranto
Anda, jaleo, jaleo {etc}
En la calle de los Muros Han matado una paloma Yo cortaré con mis manos Las flores de su corona
Anda, jaleo, jaleo {etc}
La música y la literatura de tipo tradicional
"La música tradicional o
música folklórica es la denominación para la música popular que se
transmite de generación en generación por vía oral y que forma parte de
los valores y de la cultura de un pueblo. Así, tiene un marcado carácter
étnico o de raíz.
Dentro de las músicas tradicionales hay algunas que han transcendido
más allá de su origen, como el tango, el flamenco, la música country,
la samba, la cumbia y en general muchos de los ritmos latinos que han
mantenido ciertas características propias
con el tiempo y que se han convertido en algo más que un baile.
Entre sus características, podemos mencionar cuatro como las
principales:
La primera, es que
son creaciones anónimas; es decir, que, aunque en su origen sí tuvieron
un autor o autora, con el tiempo no se recuerda quién fue ni cómo se
llamaba; lo que importa es la música en sí, y no existen tampoco, por
tanto, derechos
de autor.
La segunda es que es
aceptada de forma general por la comunidad; es decir, que lejos de
representar la personalidad de un artista o de un grupo social
determinado, como puede ocurrir en otros géneros, la música tradicional
representa a todos
los miembros de la comunidad a la que pertenece.
Ejerce una función
social determinada. En principio se usaba para acompañar diversas
tareas, como las labores del campo, las celebraciones, los juegos, etc..
El estilo de la música solía variar según fuera la tarea a la que
acompañara.
Se transmite
oralmente; es decir, que los músicos aprenden esta música oyéndola tocar
a otros y la reproducen de memoria. En el proceso, introducen
variaciones, ya sea de forma intencionada, y no existe una versión única
o auténtica que el
autor o autora dejara fijada en una partitura o una
grabación."
Algunas precisiones:
Literatura marginal, subalterna, oral.
Históricamente, las manifestaciones artísticas populares han quedado al margen de la cultura y la literatura oficiales. Mientras que algunos críticos son comprensivos con este "olvido", otros, como Luis Díaz Viana, ven tras este hecho un acto de poder,
de dominio y de exclusión, de jerarquización de una cultura letrada (la parte de la sociedad que tiene el poder) sobre una cultura popular. Si estas palabras parecen exageradas, recordemos la afirmación de Menéndez Pelayo sobre los cantares
populares:
"Si son populares, no son buenos; si son buenos, no son populares"
En cualquier caso, existen numerosas manifestaciones españolas de gran interés: el valioso Romancero Viejo, los cancioneros musicales compilados en los Siglos de Oro o el amplísimo repertorio de canciones tradicionales de todas las áreas de nuestra
geografía, además de una gran variedad de leyendas y cuentos transmitidos de generación en generación. Ofrecen asimismo gran interés a la sociología, a la filología o a la antropología los refranes, la retahílas, los chistes, chascarrillos,
juegos de palabras, etc.
Literatura culta/popular. Lo rural y lo urbano
Todas esas manifestaciones son asociadas al pueblo, al vulgo iletrado y mayoritario, por lo que en un principio se las ha conocido como "populares". Sin embargo, este término plantea numerosos problemas, puesto que tales géneros no pertenecen exclusivamente
a las clases subalternas y rurales, sino al conjunto de la sociedad. Menéndez Pidal hizo por ello la distinción entre lo popular, que es aquellos que logra una gran difusión entre el pueblo en un momento dado, y lo "tradicional", que constituye
un segundo grado alcanzado por el mismo objeto literario, al pasar de generación en generación por vía oral, dan do lugar a diversas variantes.
Literatura tradicional/de tipo tradicional.
Dámaso Alonso da un paso más allá al percibir que, en canciones como las recogidas de boca del pueblo por poetas cultos y plasmadas en la escritura, tal y como han llegado a nosotras desde el siglo XVI, es difícil discernir qué pertenece a la voz
popular y qué a la pluma del compilador.Y éste es sólo un caso de interacción y contagio entre lo culto y lo popular, lo iletrado y lo letrado. Por ello, Dámaso prefiere usar la expresión "de tipo tradicional".
En resumidas cuentas, no s hallamos ante un suelo resbaladizo, cuyos límites están lejos de ser precisos, por los que, en adelante, los términos que usemos, como "literatura tradicional" u "oral" deberán ser entendidos como denominaciones generales donde
caben:
Lo oral y lo escrito
Lo popular y lo culto
Lo tradicional y la innovación individual
Lo rural y lo urbano, pues, aunque se associa a nuestros campo la cultura popular, también en las ciudades es cultivadas y recreada.
Inspiración y técnica, ya que el artista, contra el tópico romántico del espontáneo "genio" popular, arende y maneja una técnica del mismo modo que el docto, aunque por otras vías.
El romanticismo y los tópicos folkloristas.
2. Las jarchas
Sobre las jarchas, esto es lo que solemos encontrar:
Pero ¿dónde se producían estas manifestaciones? ¿Cómo eran Al-Ándalus y su música?
Una jarcha —del árabe خرجة (jarŷa), es una composición de carácter amoroso, similar a la lírica primitiva hispánica, como las cantigas de amigo y los villancicos, de entre finales del siglo XI y principios del XIV, lo que las convierte
en las manifestaciones escritas más antiguas en lengua romance, siendo anteriores al castellano y a las otras lenguas derivadas del latín. Composiciones de carácter oral en dialecto hispanoárabe coloquial o en mozárabe (la lengua romance que utilizaban
los andalusíes), captaron la atención de los poetas árabes o hebreos que vivían en la Hispania musulmana. Tales escritores cultos registraron estos pequeños poemas de tipo tradicional para ampliarlos en sus moaxajas (del árabe: موشحmuwaššaḥ que significa adornado con un cinturón de doble vuelta), composiciones en árabe culto propias de la España musulmana.
La moaxaja se caracteriza por el uso de versos cortos, las rimas cambiantes en cada estrofa y la inclusión de la jarcha. Consta de una cabeza (markaz en árabe), mudanzas (dyuz), vuelta (gulf), mudanzas y vuelta con jarcha.
1 ¿Cómo lograr podría la que me tiene así? Por su amor toda rienda ha tiempo que perdí. Soy justo, si ella injusta; paciente ante el sufrir, pues, fuera de la amada, ¿qué vida puedo hallar? Y no es leal que escuche a quien la quiere mal.
2 Es cual gacela humana que a todos deslumbró: es un ramo de perlas que al mundo cautivó. Compáranla a la luna que está en su perfección. Rama sobre las dunas paréceme al andar. Los astros desafía. Su amor ¿cómo ocultar?
3 Su zarcillo entre el pelo es entre sombras luz; el beso de su boca, vino y perlas de Ormuz; sus ojos y alardes ¿qué los dirías tú? Los unos son cual dardos que se apresta a asestar: los otros, como sables. ¡Échate, alma, a tembar!
4 Cuando como una rama menearse la veía, lánguida al par que sana, con traje carmesí, díjele, con la vida sintiendo irse de mí: "¡Deleite de las almas, y del sediento afán! Al que de amor se muere tu boca da a probar."
5 Hermosa más que todas, llena de timidez, a mí, que me derrito de tanto padecer, me requirió de amores así, más de una vez:
La jarcha en mozárabe:
¡AMĀNU, YA HABĪBĪ! AL-WAHŠ ME NO FARAŠ. BEN, BĒŻA MĀ BOKĒLLA: IO ŜE KE TE NO IRĀS.
Traducción al castellano:
"¡Merced, amigo mío! No me dejarás sola. Ven, besa mi boquita: yo sé que no te irás."
En la época del califato de Córdoba, la biblioteca de Merwan disponía de 600.000 volúmenes. Había en la ciudad 80 escuelas superiores y numerosas academias, y recorrían sus calles literatos, médicos (abulkasim, maestro en ciencia quirúrgica y anatomista
adelantado), historiadores y filósofos: mencionar a Averroes es una obligación y una deuda. La Sevilla de la época daba cobijo a "agrónomos de fama universal como el Abu Zacaría; matemáticos como Aflah; astrónomos como el Safita; químicos como Aben Motroil; cosmógrafos como Zcial; gramáticos, oradores, y profesores de poesía y erudición"
(Blas Infante). En Almería, la biblioteca Zohair contenía 400.000 libros. Escribe Dozy: "en Andalucía casi todo el mundo sabía leer y escribir, mientras que en la Europa cristiana, a excepción del clero, casi nadie sabía". Aparte de otras famas como
la mmotivada por su sitema de cultivos, los árabes del califato fueron célebres por su pasión por la limpiea: sólo en Córdoba llegó a haber en funcionamiento un número de baños públicos cercano al millar. En esto, certamente, la Reconquista se mostraría
escandalizada: no es sólo que la reina Isabel llegaría a dictar una Real Cédula "ordenando que, para evitar enfermedades a fuerza de bañarse, impidiera a los indios, por la fuerza si fuese menester, zambullirse en las aguas del Caribe", sino que,
ya en el siglo XVI, los cristianos "juzgan inconveniente y perniciosa la costumbre mora del baño", según informa el profesor Bernard Vincent.
3. Romances
El romance es un tipo de poema narrativo muy característico de la tradición literaria española. Compuestos en versos octosílabos con rima asonante en los versos pares, constituyen pequeñas narraciones. Parece que en su origen fueron fragmentos
de antiguos cantares de gesta, narraciones mucho más extensas, de contenido épico, transmitidas por los juglares de la Alta Edad Media.
El romance es un género muy apreciado por toda la tradición literaria española, hasta el punto de que nunca han dejado de componerse nuevos textos, como éste de Federico García Lorca, ya en el siglo XX:
Pero ¿cómo era la realidad española a finales de la Edad Media, en tiempos de la caída del reino de Granada? ¿Qué estaba sucediendo en Andalucía y en la península?:
Una vez conseguida la unidad territorial , se soñaría con la unidad religiosa: no de España: del mundo. Expulsar a los moros y perseguir a los judíos fueron sucesos tal vez dignos de aplauso desde el ansia feroz de un despiadado cristianismo; pero cultural,
científica, económica y sociológicamente, puede que no resultase un buen negocio. "Se perdieron -opina García
Lorca en 1936- una civilización admirable, una poesía, una astronomía,
una arquitectura y una delicadeza únicas en el mundo". "Como ha señalado Américo Castro, refiriéndose al año 1248, aquellos ejércitos victoriosos no pudieron reprimir su asombro al contemplar la grandeza de
Sevilla; los cristianos nunca habían poseído nada semejante en el campo artístico, en esplendor económico, en organización civil, en tecnología, o en producción científica y literaria"
La Reconquista arrasaría no ya con la dominación del árabe, sino también con parte sustancial de su cultura. En un estudio sobre la Inquisición española escribe Henry Kamen acerca del hostigamiento a judíos y árabes: "Toda la cuestión se planteó
de modo virulento en 1391, con la peor
serie de matanzas jamás sufrida por los judíos en la península". Ese año "sólo en Sevilla fueron asesinados más de 4.000 judíos[...] y las juderías de Sevilla. Barcelona o Valencia [...] fueron arrasadas totalmente". Acusando a los judíos de
traidores, blasfemos, homosexuales, infanticidas, envenenadores y asesinos disfrazados de médicos (Fortalitium fidei contra Judeus, 1458), se trata de examinar la autenticidad de las conversiones, y para ello se crea la Santa
Inquisición en 1478. Sólo el Tribunal de Sevilla de esta sagrada institución, en sus primeros ocho años, ordenó achicharrar a 700 personas y escarmentar con diversos castigos a más de 5.000. Los conversos huyeron
en masa: de Sevilla, Córdoba y otras ciudades andaluzas escaparon más de 4.000 familias.
Los consellers de Barcelona habían hecho notar al rey Fernando que el trato infligido a los judíos hacía que éstos huyeran con sus propios dineros: ""Los reinos extranjeros se están enriqueciendo con la despoblación de este país, que está quedando
desolado". Fernando sólo respondió: "Ninguna causa o interés, por grande y firme que sea, hará que suspendamos la Inquisición".
En 1499 el poderoso y fanático cardenal Cisneros ordenó una abundante quema de libros islámicos y un gran número de conversiones forzadas. Hubo por ello una clamorosa insurrección. Como castigo, en 1502, los musulmanes de Granada hubieron de elegir entre
el bautismo o el exilio. El inquisidor publicó reglamentos prohibiéndoles hablar en árabe, usar ropas moras o llevar nombres árabes.
El absolutismo se asentaba sobre la miseria. En 1545, el príncipe regente escribía a su padre el emperador Carlos V: "La gente común a quien toca pagar los servicios está reducida a tan extrema calamidad que muchos de ellos andan desnudos [...] y las cárceles están llenas y todos se van a perder". Más adelante, las noticias que llegaban del sur de España, en donde no se podía "evitar que se registraran muertes por inanición entre los infelices que, escuálidos y harapientos, dormían tirados en mitad de las calles" eran abominables. "Córdoba, por ejemplo, estaba arruinada por la gran necesidad que esta ciudad y su reino se padece, y que despoblándose [los pueblos] se ha poblado esta ciudad de tanto mendigo [...] quedándose sin cultivar la mayor parte de las campiñas,
que es el único caudal de este reino". Sevilla informaba de que había ido "estrechándose la necesidad común hasta llegar a la extrema miseria, a buscar los hombres yerbas silvestres con que sustentar sus cuerpos".
En semejantes condiciones, los españoles en éxodo hacia las Indias sumaban la cifra de 150.000, en su mayor parte andaluces y extremeños.
Entretanto, la vida del sector privilegiado de la sociedad era bien diferente. Veamos, por ejemplo, algunas órdenes dictadas por Felipe III, cuyos gastos particulares se estiman en 1.214.000 ducados (unos 2.160.000€) anuales: "Haréis
entregar a mi guardajoyas 3030 ducados de plata doble para pagar un
cintillo de diamantes que se ha comprado a mi servicio", o "Haréis proveer 1000 ducados para adereço de coches y otras cosas precisas para mi caballeriza". Felipe IV, más moderado que sus predecesores, dispuso que "sólo se le sirvieran a
la comida diez platos, y ocho a la cena, y que, fuera del capón cocido y gigote, las raciones fueran normales, no dobles". Para el personal, disponía, por ejemplo, que "para un plato de cocido habían de darse seis libras de carnero, media de tocino,
y un ave"; el plato de pollos no había "de tener más de cuatro, ni el de huevos más de quince".
En 1482, "el 1,65% de la población española que constituía la aristocracia, era propietaria del 97% del suelo de la península. La gran provincia de Andalucía era virtualmente toda ella de las casa nobiliarias y del arzobispado de Toledo"
(Kamen)
Durante el reinado de ese mismo Felipe IV, por ejemplo, los condes de Nieblaposeían Huelva, Aljaraque, Almonte, Bollullos, San Juan del Puerto, Trigueros, Valverde, VIllarrasa, Rociana. Lucena
del Puerto, Bonares, Beas, Paimogo, Villanueva de las Cruces, Santa Bárbara, Cabezas Rubias, El Almendro, Puebla de Guzmán, Calañas, Alonso y el dozavo de las rentas de Palos.
Casi la mitad de la actual provincia de Huelva estaba en sus manos, sin contar con las poblaciones que pertenecían a sus deudos los marqueses de Almonte.
¿Cuáles son los tópicos que conoces sobre el pueblo gitano?
Ahora, veamos con un poco de conocimiento quién es este grupo social del que hablamos
En este vídeo podemos tener una primera aproximación, pero hay mucho que precisar:
El éxodo
Ver desde 0'53"
A partir de esta entrada en Europa, la historia del pueblo romaní fue de mal en peor. Veamos, extrayéndolos de la Memoria del Flamenco de Félix Grande, algunos datos acerca del paso del pueblo romaní por Europa:
Prácticamente en todas partes se les trató con desprecio o con odio (o con desprecio y odio). En Rumanía, hungría, Alemania, Francia... A principios del siglo SVII se generalizó la esclavitud gitana.
En Los zincalí, George Borrow describe el estado de los gitanos rumanos:
"Una camisa gruesa que llevaban hasta que se les caía podrida. Los niños iban completamente desnudos. [...] Era un espectáculo lastimoso: una cuadrilla apestosa, medio desnuda, tiritando, salía de los establos [...] El intendente [...] pegaba tanto
por gusto como por demostrar su eficacia".
Mateo Maximoff describe los mercados rumanos de esclavos. Explica que "dormían en barracas de madera jamás calentadas, y los latigazos llovían sobre las espaldas de los que sobrevivían a aquel régimen similar al de un campo de concentración".
Anuncio en monasterio de Valaquia (Rumania) sobre venta de esclavos gitanos.
En Bolonia se les cortaba la oreja izquierda si se atrevían a mostrarse en la región; luego la derecha, si reincidían; finalmente, la cabeza" (Clévert)
En 1782 los húngaros los acusaron de canibalismo. Cuarenta y un gitanos, hombres y mujeres, fueron ahorcados, decapitados, enrodados o descuartizados.
Alemania, en el siglo XV, atribuyó a los gitanos las epidemias y las plagas, "como, p. ej., cierta invasión gigantesca de ratas de campo". En el siglo XVI se les dio tres meses para abandonar el país; como no tuvieron adónde ir, comenzaron las represiones,
y las autoridades autorizaron a la población para disparar contra los gitanos, "aunque estuvieran provistos de un pasaporte". Siglos después, los nazis exterminarían a medio millón de gitanos.
En 1728, en Aix-la-Chapelle (Francia) las ordenanzas municipales ordenan que "lo mismo si los gitanos resisten como si no, serán ejecutados inmediatamente"
Señala De Vaux: "La horca era un castigo frecuente en Alemania, en Bohemia y Moravia; en Gran Bretaña, en los Países Bajos, en Luxemburgo y en ciertos estados italianos. Muchos zíngaros fueron ahorcados sin haber sido acusados de ningún crimen [...] En
1725, en la ciudad de Zaltbommel (países Bajos) en un solo día diez zíngaros fueron estrangulados, puestos en la rueda y, por último, decapitados, y las cabezas cortadas quedaron fijadas en estacas "para intimidación y ejemplo". A veces, en los Países
Bajos, los hijos eran obligados a presenciar el suplicio de sus padres, tras lo cual se les infligía una lección de moral.
Alguien se preguntará: ¿pero a qué se debe tanto odio? ¿Cuáles son los delitos de los que se les acusa? Francia, por ejemplo, acusaba a los gitanos "de ocuparse de prácticas de magia negra, de vivir a salto de mata y, sobre todo, de ser extranjeros".
Por ello, Luis XIV ordenó "atar a los hombres a las cadenas para ser conducidos a nuestras galeras, donde habrán de servir a perpetuidad. En cuanto a mujeres y muchachas, ordenamos que se les corte el pelo a rape la primera vez que se les encuentre
haciendo vida de bohemias, y de recluir a los niños que no estén en edad de servir en nuestras galeras [...]. Si las susodichas mujeres continúan vagando, deben ser azotadas y expulsadas del reino sin otras formas de proceso".
La entrada en la península.
Vemos otra vez a estas tribus de perseguidos derramándose por las faldas del Pirineo. Tal vez en Alemania, o en Francia, han oído mentar a una raza de gentes llamadas musulmanas contra quienes guerrean los dueños y señores de estas tierras que ahora
ellos han empezado a recorrer. Quizá están informados de que en este territorio donde se acaba Europa los poderosos andan muy ocupados diezmando a unos que llaman judíos. [...] Tal vez no los trae su esperanza sino que los empuja la demencia de
sus perseguidores. Quizá no llegan en busca del futuro sino de un escondrijo.
Tras la etapa de unos cincuenta años, desde 1425, en que los gitanos vivieron en paz en la península, en el último cuarto de siglo llegaron las persecuciones.
"Las diferencias de identidad cultural, los cambios estamentales [...] y la frecuente desconfianza contra aquellas tribus que, entre sus muchas habilidades, contaban con las del hurto y el engaño, harían desembocar [...] en persecución y castigo. Entonces los gitanos serían cada vez más desobedientes y la justicia más soberbia y más implacable. Era un perfecto círculo vicioso; toda cultura nómada es malquerida por las culturas sedentarias; por ello los gitanos errantes estimularían durante siglos la desconfianza, el racismo, y la persecución de las culturas agricultoras, asentadas. Toda civilización sedentaria , con su apego a la tierra y , por extensión a la propiedad y a la acumulación de bienes, siente un irreprimible recelo, pronto a transformarse en hostilidad e incluso odio, ante las culturas viajeras.
No es casual que durante los siglos XVI al XVIII en el seno de bandas gitanas se arropasen moriscos, ni es casual cierto beneplácito por parte de los andaluces pobres de la época ante la llegada y el asentamiento de gitanos, ni es casual la simbiosis entre el gitano y el bandolerismo y entre el gitano y la mendicidad.
Desde finales del siglo XV se promulgaron más de 200 leyes antigitanas, algunas
tan recientes como la que prohibía el uso del habla gitana, el caló,
considerado "jerga delincuente" en la Dictadura franquista. Hasta la
Constitución de 1978 no se reconoce la igualdad plena de todos los
españoles. Es la primera introducción en las leyes españolas de una
garantía de convivencia y ciudadanía, con todos los derechos para los
Gitanos.
La pragmática de los Reyes Católicos, de 1499, rezaba así:
"Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos... que vivan por oficios conocidos... o tomen vivienda de señores a quien sirvan... Si fueren hallados o tomados, sin oficio, sin señores, juntos... que den a cada uno cien
azotes por la primera vez y los destierren perpetuamente de estos reinos, y por la segunda vez que les corten las orejas, y estén en la cadena y los tomen a desterrar como dicho es..."
Paralelamente, Isabel obligó a los moros granadinos a señalarse con un retal encarnado en el hombro y con un paño turquí a las mujeres judías y moriscas.
El 23 de noviembre de 1939, en Polonia, los Judíos fueron obligados a portar brazaletes blancos con la estrella de David,
mientras estaban en público. Los nazis les impusieron el uso de
brazaletes como una forma de control, mientras los sometían y reducían a
vivir en los guetos.
En 139, Carlos I ordena que cualquier gitano que sea "encontrado errante" sea "enviado a galera por seis años"
En 1586, Felipe II prohibe a los gitanos sin vivienda fija comprar cualquier mercancía.
Ocho años más tarde, se ordena separar gitanos y gitanas " a fin de obtener la extinción de la raza"
En 1619, Las Cortes les ordenan abandonar el reino y no regresar nunca "so pena de muerte". Felipe II les permite vivir asentados en ciudades grandes, pero prohibiendo que usen sus propios vestidos, nombres o lengua. Así, la crueldad empieza a
ser claramente racismo, porque no atenta contra los individuos, sino contra la identidad colectiva.
El catedrático , rector de varias iglesias, doctor en Teología y "experto" en economía, que da nombre al Instituto de Economía del CSIC, Sancho de Moncada, dirige las actuaciones de la época sobre los gitanos:
"no son gitanos, sino enjambres de zánganos y ateos, españoles que han introducido esta secta del gitanismo [en] España[...], por donde andan, por espías y traidores, [...] mucho más inútiles que los moriscos [...]. Las gitanas son públicas rameras,
comunes a todos los gitanos. [...] No guardan ayunos.[...] Los gitanos se deben prender en donde se hallaren[...] Se debían condenar a muerte por varias razones: [...]por traidores y espías a la Corona, [...],por ociosos y vagabundos [...] por
ladrones y cuatreros [...]. La última y más urgente, [por]que son herejes, siendo disposición del derecho [...] quemar a los tales.
"son heces, escoria y las inmundicias de cada nación, [...]canalla inútil y perniciosa.[...]Porque llamallos gitanos, más es porque imitan en el torpe modo de vivir que por ser sus descendientes. Y assí esa vil canalla no es otra cosa que hombres
y mujeres unidos por sus delitos, o deudas, gente amotinada y facinerosa [... ] que para parecer alienígenas [...] se lavan las caras cada mes con el zumo de unas hierbas que les ponen la tez negra".
En 1726 Felipe II prohíbe a los gitanos formular quejas en audiencias y tribunales, por lo que pueden ser siempre condenados sin juicio alguno. Así, sólo les queda refugiarse temporalmente en las iglesias. En 1745 Felipe II ordena la caza del
gitano a hierro y fuego y autoriza a sus perseguidores a penetrar en los templos para atraparlos, a diferencia del más cruel de los asesinos, que en la época podía hallar asilo en cualquier edificio eclesiástico.
,m
1749: La Gran Redada. El 30 de julio de 1749 Fernando VI ordena el apresamiento de todos los Gitanos del Reino: hombres, mujeres, ancianos y niños.
"Por los graves motivos, que ha hecho muy notorios el atrevimiento de los que se llaman Gitanos, pues con la insolencia de sus perversas inclinaciones, continuamente se han hecho poco sufridas sus familias... resolvió la piadosa justificación de Su
Majestad [...] enmendar de una vez a esta multitud de gente infame, y nociva, el que se recogiesen cuantos habitaban en estos Dominios con el nombre, y opinión común de Gitanos...".
La simpatía popular por los gitanos en el prerromanticismo
La copla (siglo XX)
5. Las letras del flamenco
Escucha esta canción y explica si, en tu opinión, se trata de flamenco:
Aquí tienes un fragmento de la letra:
Cuentan que cuando suena en Levante Por las playas de San Lucas, se escucha una bulería Es el llanto herido de un gitano Que pregona su penita navegando río arriba.
Lo arropan la noche y las estrellas, lo bendice la luna Que le hace de madrina Y se va perdiendo en el silencio un caminito de unos besos Que le devuelvan la vida
Ni escondía en lo muelles de Coria La otra parte de la historia Una gitana bela, bela
Vive entre suspiros esperando Que el viento traiga ese barco Senta'ita en las collera
Se ha puesto un vestido de lunares Sus pendientes de corales La perfuma su belleza
Se queda rezando un sentimiento Que abre el alma de sus sueños Y entre él aparezca
Y abrazados les llegó el amanecer Les sorprendió la luna entre la barca tiritando Dejando entre sus manos mil maneras de querer Casi desnudos y haciendo el amor por tango
Y abrazados les llegó el amanecer
Ay, por tango, oh-oh
Dice de la boca de su pare Que no la deja casarse con un gitano de cádiz Y el le contesta por Sevillanas Que no entiende de camelo si no son pa' sus alcair
Que la muerte me llegue morena Si me altan las arenas Del camino pa' tu casa
Si te escapas un día de mi vera No me esperes en la frontera Que te buscaré en el agua
Y abrazados les llegó el amanecer, etc.
Cuentan la leyenda del amante Que una noche fue a buscarla Y no estaba en las colleras
Cuando vio su sangre derramada Quiso fundirse en el agua Debajo de la luna llena
Y se reencontraron para siempre Sin que lo impidiera nadie Sin barquita y sin fronteras
Y el gitano se convirtió en río Pa' abrazar a la gitana Que se convirtió en sirena
(Estribillo)
Ahora, lee estas letras de seguiriyas y tonás y compara su contenido:
1
Ya van tres días que no como
más que lágrimas y pan:
Éstos son los alimentos
que mis guardianes me dan.
2
Otras veces los gitanos
gastaban medias de seda
y ahora por su desgracia
gastan grillos y cadenas
3
A ciento cincuenta hombres
nos llevan a La Carraca
y allí nos dan por castigo
de llevar piedras p'al agua.
4
Con las ansias de la muerte
a una puerta m'arrimé.
Me tiraron un sablazo
qu'esconcharon la paré.
5
Señor alcalde mayor
y demás señores:
Estas fatigas a mi cuerpo
no le corresponden.
6
Periquito, Periquito
quién t'ha jecho tanto mal.
Los hijos de la marquesa
me tiraron a matá.
7
Sinos plastaré
y tá chuqueles chalamos najando
deltó boquiné
(somos perseguidos de constante
y como perros andamos huyendo
con hambre constante)
8
A mí me sacaron del calaboso
y me metieron en otro más malo
que allí no podía ni verme
ni los deítos de las manos,
9
Al que mendiga lo encierran
y meten preso al ladrón.
El que no pide ni roba
muere de hambre en un rincón
9
Yo no soy d'esta tierra
ni conozco a naide;
al que jiciera cariá conmigo
que Dios se lo pague.
10
Jerío de muerte
en el hospital
he recibío carta de mi madre
y m'echao a llorá.
11
Penas que no pueo más,
se juntan unas con otras
como las olas del mar
12
Qué vergüenza tan grande
m'has jecho pasar
de ir pidiendo limosna de puerta en puerta
pa' tu libertá.
13
En mitá del mar
había una piera
y allí se sentaba mi compañerita
a contá sus penas.
14
Yo no tengo más remedio
que agachá la cabecita
y decí que lo blanco es negro.
15
Mare mía de mi alma, pare mío, qué vergüenza que s'enteren los gitanos que tengo la fragua en venta.
16 En la puerta 'e aquel rastrillo se ha asomao un generá; la ventana echamo abajo pidiéndole libertá.
Quienes
vivimos en el siglo XXI damos por hecho que todo el mundo aprende a
leer y escribir en la infancia. Nos parece un conocimiento asequible, al
alcance de cualquiera. Ni siquiera imaginamos que pueda haber entre
nosotros personas analfabetas, pero en 2016 los datos del INE
reflejaban a 670.000 personas analfabetas en España. A pesar de ello,
estas mismas personas viven rodeadas de escritura: en carteles, rótulos,
publicidad, pantallas, documentos. Las calles rebosan de palabras
escritas, desde la carta de un restaurante o los grafitis hasta los
formularios oficiales o las papeletas de voto, pasando por las pantallas
de los ordenadores y los teléfonos.
Detrás
de esta situación hay una larguísima ruta de siglos: sucesivas
simplificaciones han permitido que millones de personas utilicen esas
herramientas en su vida cotidiana. Para esta progresión hicieron falta
miles de años en la historia de la escritura.
Evolución de la escritura
Se
han dado grandes civilizaciones, como la inca en Perú, que no contaron
más que con formas muy rudimentarias de registrar su memoria, y ello no
les ha impedido un gran esplendor de su cultura y sus logros. Pero la
ausencia de escritura era un inconveniente cultural: cuanto mayor es la
complejidad que alcanzaban las sociedades orales, más constante y
angustiosa se volvía para sus habitantes la amenaza del olvido. Necesitaban preservar sus leyes, sus creencias, sus hallazgos, su conocimiento técnico, su identidad.
Si no transmitían sus logros, cada generación corría el riesgo de tener
que volver a empezar fatigosamente desde el principio. Pero sólo podían
comunicarse a través de un sistema de ecos, ligero y fugaz como el
aire. Por eso, entrenaban la memoria hasta expandir al máximo su
capacidad, convirtiéndose en atletas del recuerdo, en lucha permanente
contra sus propio límites.
Hasta que hace seis mil años aparecieron los primeros signos en Mesopotamia. Pero
los orígenes de esta invención están envueltos en el silencio y el
misterio. Tiempo después, y de forma independiente, la escritura nació
también en Egipto, la India y China. El arte de escribir tuvo, según las
teorías más recientes, un origen práctico: el cálculo de propiedades.
La escritura vino a resolver un problema de propietarios ricos y
administradores palaciegos, que necesitaban hacer anotaciones porque les
resultaba difícil llevar la contabilidad de forma oral. El momento de
transcribir leyendas y relatos llegaría después. Empezamos escribiendo
inventarios, y después invenciones(primero las cuentas; a continuación
los cuentos).
Los
primeros apuntes eran dibujos esquemáticos (una cabeza de buey, un
árbol.. una jarra de aceite, un hombrecillo). Con estos trazos los
antiguos terratenientes inventariaban su rebaños, sus bosques, su
despensa y sus esclavos. Al principio, imprimían esas formas en arcilla
con pequeños sellos y más tarde las trazaban con cálamos. Los dibujos
tenían que ser sencillos , y siempre los mismos, para que se pidieran
aprender y descifrar. El siguiente paso fue dibujar ideas abstractas. En
las primitivas tablillas sumerias dos rayas cruzadas describían
enemistad; dos rayas paralelas, la amistad; un pato con un huevo, la
fertilidad. Pronto se planteo un problema: hacen falta demasiados
dibujos para dar cuenta de l mundo exterior e interior (desde las pulgas
a las nubes, desde el dolor de muelas al miedo a morir). El numero de
signos no dejaba de aumentar, sobrecargando la memoria. La solución fue
una de las mayores genialidades humanas: dejar de dibujar las cosas y
las ideas que son infinitas, para empezar a dibujar los sonidos de las
palabras, que son un repertorio limitado. Así, a través de sucesivas
simplificaciones, llegaron las letras.
Recelos frente a la escritura
Mucho tiempo después, en la época de Sócrates, los textos
escritos aún no eran una herramienta habitual y todavía despertaban
recelos. Los consideraban un sucedáneo de la palabra oral -liviana,
alada, sagrada-. Aunque la Atenas del siglo V a.C. ya contaba con un
incipiente comercio de libros, no sería hasta un siglo después, en
tiempos de Aristóteles, cuando se llegase a contemplar sin extrañeza el
hábito de leer. Para Sócrates, los libros eran ayudas de la memoria y
el conocimiento, pero pensaba que los verdaderos sabios harían bien en
desconfiar de ellos. Esta cuestión inspiró un dialogo platónico titulado
Fedro, en el que Sócrates cuenta que el dios Theuth de Egipto, inventor
de los dados, del juego de damas, de los números, la geometría, la
astronomía y las letras visitó al rey de Egipto y le ofreción estas
invenciones para que las enseñase a sus súbditos. " El rey Thamus le
preguntó entonces qué utilidad tenái escribir, y Theuth replicó: -Este
conocimiento hará más sabios a los egipcios; es el elixir de la memoria y
de la sabiduría-. Entonces Thamus le dijo: -¡Oh, Theuth! por ser padre
de la escritura le atribuyes ventajas que no tiene. Es olvido lo que
producirán las letras en quienes las aprendan, al descuidar la memoria,
ya que , fiándose de los libros, llegarán al recuerdo desde fuera. Será,
por tanto, la apariencia de sabiduría, no su verdad, lo que la
escritura dará a los hombres, y se creerán sabio en lugar de serlo".
Finalmente, Platón escribe: "La palabra escrita parece hablar contigo
como si fuera inteligente, pero si le preguntas algo, porque deseas
saber más, sigue repitiéndote lo mismo una y otra vez. Los libros no son
capaces de defenderse". La gran ironía es que Platón explicó el
menosprecio del maestro por los libros en un libro.
2. Los primeros signos
Inventarios y adivinación
Sumeria
China
Minoica
Micenas
Egipto
El primer texto escrito con signos alfabéticos, con 3.000 años de antigüedad, es una maldición
Foto: Sarcófago del rey Ahiram de Byblos, donde se halla la inscripción
Reinhard
Lehmann, catedrático de la Universidad Gutenberg -que alberga la
primera imprenta- ha descifrado en Byblos la inscripción más antigua en
fenicio, madre de todos los alfabetos, con 3.000 años de antigüedad.
«Que pene sin agua el que profane esta tumba...» maldice la inscripción
alfabética más antigua. Reinhard Lehmann ha arrojado la luz sobre
la más emblemática inscripción en fenicio, la de la tumba del rey Ahiram
de Byblos (s. X a. C.), que constituye la primera prueba del alfabeto
lineal del que proceden el hebreo, el griego y el latino.
«Si un
rey entre reyes, un gobernador entre gobernadores o un general atacara
Byblos y profanara este sarcófago, se de
shoje el báculo de su poder, se
derrumbe su trono y huya la calma de Byblos», dice la maldición firmada por Ittobaal, «que depositó en este ataúd a
su padre Ahiram, para su enterramiento»
Una vez más, la cronología
Periodo
Paleolítico
Neolítico
Edad Bronce
E. Hierro
Grandes cambios
Paralelo
ontogenético
Etapa bebé
Infancia
Pubertad
Mayoría edad
Crisis mediana edad
Cronología aproximada
2,5 mill. años- 7000 a.C.
7000-2000 a.C.
2000- 750 a.C.
750 a.C.-
S. I a.C.
S. VI a. C.
Sociedad
Edad de Oro. Cazadores recolectores en
sociedad igualitaria.
E. Plata. Matrística. Comienzo de la civilización.
Violencia e invasiones
Imperios megalómanos
Aparición de la filosofía griega, el confucianismo, el taoísmo o el budismo
Protagonistas
Clanes y tribus exógamas
Cucuteni
o civilización
minoica en Creta
Guerra de Troya
Homero (c. siglo VIII a.C.)
Literatura clásica griega
Pueblos Indoeuropeos y pueblos semitas
Los
pueblos indoeuropeos, también llamados arios, son una familia que posee
un origen común: individuos pertenecientes a una etnia o
grupo de etnias de la Edad de Cobre y la primera Edad de Bronce, que
hablaban variantes del mismo idioma , compartían patrones culturales
similares y que representan el tronco
común del que derivan los pueblos indoeuropeos.
La cultura indoeuropea era patriarcal y desarrolló numerosas novedades
tecnológicas respecto a otros pueblos, como la ganadería equina, el
carro o la agricultura del trigo, y se expandió hasta abarcar el espacio
entre el Círculo Polar Ártico, el sur de Portugal y la India. Estos
pueblos se expresaban en una lengua con características similares a las
que se hablan hoy en la mayor parte Europa, Irán e India, incluyendo
lenguas muertas como el latín o el hitita. Entre los indoeuropeos podemos señalar:
Celtas
Eslavos
Germanos
Helenos.
Itálicos
Tracios
Indoiranios
Hititas
A continuación se produjeron las invasiones de pueblos de
similar cosmovisión a la indoeuropea pero de distinto origen geográfico:
los pueblos semíticos
(acadios, asirios, hicsos, hebreos,...), que
pueden considerarse como el segundo foco mundial de dónde surgieron los
pueblos patriarcales primitivos. Los paralelismos con los
indoeuropeos son más que evidentes: son pastores nómadas (ovejas y
cabras), en vez del caballo han domesticado al camello (con él que
pueden recorrer grandes distancias). Son patriarcales,
jerárquicos y adoran a Dioses masculinos.
Anne Baring y Jules Casford:"El mito de la Diosa":
Sobre la similitud de los pueblos semiticos y los indoeuropeos, el arqueólogo James Malloy apunta:
Tanto los pueblos indoeuropeos como los pueblos semíticos tenían
estructuras sociales rígidamente androcráticas. En sus ritos eran
frecuentes las invocaciones
a los dioses de la tribu, de la guerra y de la conquista. Muy
similares fueron los conflictos sociales y espirituales que generó su
encuentro/choque con las poblaciones (agrícolas y gilánicas)
que vivían en Europa y el Oriente Medio en la época de sus
invasiones. Al igual que la Vieja Europa, también Mesopotamia conserva la memoria de un tiempo de paz
y abundancia, bruscamente interrumpido; también los sumerios veneraban a
una Diosa Creadora […]
3. Los textos pioneros
Mesopotamia. Sumeria y Babilonia
Los anunnakis son un grupo de deidades sumerias y acadias que habitaban en el Bosque de los Cedros
El primer poeta de la historia: Enheduanna, Suma Sacerdotisa de Acadia
Enheduanna nació alrededor del año 2.300 a.C. y era
hija del rey Sargón I de Acad, quien expandió por Mesopotamia el Imperio
Acadio.
La princesa fue elegida sacerdotisa de Nannar, el dios-Luna sumerio.
Por aquel entonces el poder religioso y el político estaban unificados,
por lo que Enheduanna ejercía competencias en relación al gobierno de
Ur. Es considerada actualmente
la primera poeta de la humanidad.
La poesía de Enheduanna se basaba en temática
religiosa escrita en cuneiforme sobre tablillas de barro. Por una parte,
escribía al dios Nannar y a su templo de Ur y por otra dedicaba himnos a
la diosa Inanna, protectora de la dinastía de
Akkad. El escritor Eduardo Galeano dedicó unas palabras a la pionera mujer en su novela Los hijos de los días: “Enheduanna vivió
en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella
fue la primera escritora, la primera mujer que firmó sus palabras, y fue
también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio…”.
Y es que, pese a establecer un gobierno duradero,
hubo un tiempo en el que el pueblo se rebeló y fue exiliada de su nuevo
hogar. Fue durante el reinado de su hermano Rimush, donde se implicó más
a fondo políticamente. No obstante, no pasaría mucho tiempo
hasta que la princesa volviese a su posición de Suma Sacerdotisa y
terminase sus días representada casi como una semi-diosa, donde continuó
dedicando aquellos poemas a la diosa Inanna. Poemas que, 4.000 años más
tarde, han sido traducidos por los
especialistas en Mesopotamia.
Señora de todas las esencias, luz plena, buena mujer vestida de esplendor a quien el cielo y la Tierra te aman, amiga del templo de An tú llevas grandes ornamentos, tú deseas la tiara de la grande sacerdotisa cuyas manos
sostienen las siete esencias, las has escogido y colgado de tu mano. Has reunido las esencias sagradas y las has puesto apretadas sobre tus pechos
1
En la mitología sumeria Inanna era la diosa del amor, de la guerra y
protectora de la ciudad de Uruk. Con la llegada de los acadios Inanna se
sincretiza con la diosa Ishtar. Su representación era un haz de juncos
verticales con la parte superior curvada.
Asociada con el planeta Venus, se la
identifica con la diosa griega Afrodita y con la Astarté fenicia. Entre
los acadios fue conocida como Ishtar. Según la mitología sumeria era
hija de Nannar (Sin en acadio, dios de la Luna) y Ningal (la Gran Dama,
la luna) y hermana gemela de Utu, conocido en acadio como Shamash. Su
consorte fue Dumuzi (semidiós y héroe de Uruk). Ishtar o Inanna
representa el arquetipo de la Diosa madre.
INNANA Y AN2
Como un dragón has cubierto el suelo de veneno como el trueno cuando ruges sobre la Tierra árboles y plantas caen a tu paso. Eres una inundación descendiendo desde una montaña, ¡Oh primaria, Diosa Lunar del cielo y de
la Tierra! tu fuego sopla alrededor y cae sobre nuestra nación. Señora montada sobre una bestia, An te da cualidades, ordenes sagradas y tú decides tú estás en todos nuestros grandes ritos ¿Quién puede entenderte?
2
En la mitología sumeria, An (en sumerio An = "cielo") o Anu (en acadio)
era el dios del cielo, señor de las constelaciones, rey de los dioses,
que vivía con su esposa, la diosa Ki (en sumerio, "tierra" o Antu en
acadio), en las regiones más altas del cielo.
Se creía que tenía el poder de juzgar a
los que habían cometido delitos, y que había creado las estrellas como
soldados para destruir a los malvados. Su atributo era la tiara real. Su
sirviente y ministro era el dios Ilabrat.
Fue uno de los más antiguos dioses del
panteón sumerio, y formaba parte de una tríada de grandes dioses, junto
a Enlil, dios del aire y la atmósfera y a Enki (también conocido, en
acadio, como Ea), dios de la tierra o de los "cimientos". Era
considerado como el padre y primer rey de los dioses. Anu es asociado
con el templo E-anna de la ciudad de Ur (la Erech bíblica), en el sur de
Babilonia y hay buenas razones para creer que este lugar sería la sede
original del culto a Anu. Si esto fuese correcto, entonces la diosa
Inanna (o, en acadio, Ishtar) de Ur puede, en algún momento, haber sido
su consorte.
Fue posteriormente asimilado por el dios Assur (asirio-babilónico), y el dios Marduk.
INNANA Y ENLIL3
Las tormentas te prestan alas, destructora de nuestras tierras. Amada por Enlil, tú vuelas sobre nuestra nación tú sirves a los decretos de An. Oh mi señora, al oír tu sonido colinas y llanuras reverencian. Cuando nos presentamos
ante ti, aterrados, temblando en tu clara luz tormentosa,
recibimos justicia nosotros cantamos, nos lamentamos y lloramos ante ti y caminamos hacia ti a través de un sendero desde la casa de los enormes suspiros
3
En la mitología sumeria, Enlil (también, a veces, Ellil en textos
posteriores acadios, hititas o caananitas), era el señor de los cielos y
de la tierra, adorado por otros pueblos mesopotámicos, como los
acadios, babilonios, cananeos y asirios. Aparece citado en el Código de
Hammurabi.
Se han propuesto dos orígenes para el nombre Enlil. Según el primero vendría del sumerio. En es "señor" y líl es "tormenta" o "viento",
por lo que su nombre significaría literalmente, "Señor de la tormenta" o
"Señor del viento" o "Dios del viento". La otra opción, más reciente,
indicaría una sumerización de la raíz semita il
(Dios), la misma que da origen a los términos El y Alá,
significando así dios señor. Su nombre se encuentra asociado
frecuentemente al término kur, que hacía referencia a montaña y a extranjero. Así, su hogar era el é.kur (casa-montaña) y los adjetivos asociados al dios eran kur.gal (gran montaña) y lugal.a.ma.ru
(rey de las tormentas). Todos estos términos parecen
indicar que Enlil era un dios del clima. En Mesopotamia, el clima no
marcaba la bonanza de las cosechas, ya que éstas dependían del curso de
los ríos, sino sólo su desgracia y malogro. Esto explica
el carácter irascible y temible de Enlil que sólo se
manifiesta en hechos negativos como las grandes tormentas, las
inundaciones y los cambios de curso de los ríos. Así, en el mito del
Diluvio mesopotámico es Enlil quien abre las compuertas
del cielo para acabar con los molestos humanos.
INNANA E ISHKUR4
Tú lo derribas todo en la batalla. Oh, mi señora sobre tus alas llevas la segada tierra y embistes enmascarada
en una atacante tormenta, ruges como una rugiente tormenta, truenas y sigues tronando y resoplas con vientos malignos. Tus pies están llenos de inquietud. En tu arpa de suspiros yo escucho tu canto fúnebre.
4
Isku o Iskur en sumerio, y Adad en acadio, es el dios de las tormentas y
las lluvias de los pastores, adorado aproximadamente del 3500 a. C. al
1750 a. C. en la antigua Mesopotamia. Su centro de culto estaba en
Karkara, y E.nam.khe era el templo al que recibía culto. Es descrito
como hermano del dios sol Utu. En la mitología de la creación Enki puso a
su cargo los vientos y "el dique de plata en el corazón del cielo".
Otros autores lo describen como un toro o un león, y sus rugidos eran
como truenos. En un texto figura como hijo de An y hermano gemelo de
Enki.
En 1772 a. C. Hammurabi construyó un trono para rendir culto a Adad.
INNANA Y LA ANUNNA5
Oh, mi señora, la Anunna, los grandes Dioses,
Aleteando como murciélagos delante de ti, se vuelan hacia los farallones. No tienen el valor de caminar delante de tu terrible mirada. ¿Quién puede domar tu furibundo corazón? Ningún Dios menor. Tu malevolente corazón está
más allá de la templanza.
Señora, tú sedas los reinos de la bestia, tú nos haces felices. Tu furia está más allá de la templanza, ¡Oh hija mayor de Suen! ¿Quién te ha negado alguna vez reverencia,
Señora, suprema sobre la tierra?
5
Los Anunnaki (antigua transcripción acadia por el sumerio Anunna) son
un grupo de deidades sumerias y acadias identificados en los textos con
los Anunna y los Igigi, dioses menores.
Originalmente pertenecían al panteón
de la ciudad de Nippur. Se mencionan también en Lagash y en Eridú. En
esta última ciudad los Anunna eran cincuenta.
Según la mitología mesopotámica, los
Anunna eran, inicialmente, los dioses más poderosos y vivían con Anu en
el cielo. Posteriormente, sin que se haya establecido un motivo claro de
este cambio, fueron los Igigi los considerados como dioses celestes
mientras el término Anunna se empleaba para designar a los dioses del
Inframundo, especialmente a siete dioses que hacían la función de jueces
en el Inframundo.
INANNA Y EBIH6
En las montañas en donde no eres venerada
la vegetación está maldita. Tú has convertido en cenizas sus grandes entradas. Por ti los ríos se inflan de sangre y la gente no tiene nada que beber. El ejército de la montaña va hacia ti cautivo
espontáneamente.
Saludables hombres jóvenes desfilan ante ti espontáneamente.
La ciudad danzante está colmada de tormenta,
conduciendo a los hombres jóvenes hacia ti, cautivos.
Se conserva una extraordinaria y muy
conocida estatua del superintendente Ebih, que representa una ofrenda
votiva realizada hacia Ishtar, diosa babilónica del amor y la guerra, de
la vida, del sexo, de la fertilidad, y patrona de otros temas menores,
conocida también con el nombre de Inanna en Sumeria, Anahit en la
antigua Armenia (Urartu), Astarté en Fenicia y en las religiones
abrahámicas.
Sobre la base de las tradiciones de la literatura sumeria, los
babilonios compilaron una vasta tradición textual de narrativa
mitológica, textos legales, obras científicas, cartas y otras formas
literarias. Babilonia concedió gran prestigio a sus
grandes obras literarias y a la práctica de la filología.
El Poema de Gilgamesh
Una de las obras mitológicas más famosas es el Poema de Gilgamesh,
una epopeya en doce tablillas, traducida del sumerio original. Al
comienzo del poema, Gilgamesh es el despótico rey de Uruk, cuyos
súbditos se quejan a los dioses, cansados
de su lujuria desenfrenada, la cual lo lleva a forzar a las
mujeres de la ciudad. Los dioses atienden este reclamo creando a Enkidu,
un hombre salvaje destinado a enfrentarse a Gilgamesh. Pero cuando
ambos entraban en combate, en vez de darse
muerte se hacen amigos para siempre y emprenden peligrosas
aventuras. Juntos dan muerte al gigante Humbaba y al Toro del Cielo, y
Gilgamesh rechaza el amor de la diosa Inanna. Como castigo a estos actos
de impiedad, los dioses hacen que Enkidu
muera en plena juventud. Impresionado por la desaparición de su
amigo, Gilgamesh emprende la búsqueda de la inmortalidad, la cual le
lleva hasta los confines del mundo, donde viven el sabio Utnapishtim y
su mujer, únicos supervivientes del Diluvio,
a los que los dioses concedieron el don que Gilgamesh pretende
ahora. Sin embargo, el héroe no alcanza lo que pretende. En el camino de
vuelta, encuentra, siguiendo instrucciones de Utnapishtim, una planta
que devuelve la juventud a quien la toma;
pero una serpiente se la roba y Gilgamesh vuelve a Uruk con las
manos vacías, convencido de que la inmortalidad es patrimonio exclusivo
de los dioses.
El carácter guerrero
Tras los comienzos relativamente pacíficos, recuerdo
de otra era, de la literatura sumeria con Enheduanna, el carácter
guerrero y patriarcal de la cultura mesopotámica se hará patente en los
escritos sucesivos. Así, por ejemplo en
las palabras de Senaquerib, Rey de Asiria (704-681 a.c.) al
conquistar babilonia. :
“No dejé a uno solo, joven o viejo. Con sus cadáveres llené las
anchas calles de la ciudad […] Los bienes de esa ciudad, plata, oro,
piedras preciosas, efectos personales, pertenencias, los
consideré el botín de mi pueblo, que como suyos los tomaron. Los
dioses que moran en su seno fueron apresados y aplastados por las manos
de mi pueblo, que se llevo sus efectos y
pertenencias.”
Un nuevo dios legitimaba la barbarie: Erra, el dios
asirio de la muerte. Este es un extracto de un poema épico sobre esa
divinidad:
¡No respetes a ningún dios! ¡No temas a ningún hombre! Da muerte tanto a jóvenes como a viejos, al lactante y al bebe, ¡no dejes a ninguno!
Posteriormente, Asurbanipal (668-626 a.c.), nieto del rey Senaquerib, escribirá :
“Entonces yo, como ofrenda para Senaquerib, aré viva a esta
gente. Su carne di de comer a los perros, los cerdos, los buitres, las
águilas; […] Tome los cadáveres de la gente a la que Erra
había derribado y aquellos cuyas vidas habían sido abatidas por el
hambre y la hambruna […] aquellos huesos yo saqué de babilonia, Kuta y
Sippar y los arrojé en montones.”
De Asurbanipal también parecen ser esta palabras:
"Mis carros de guerra aplastan a los hombres y las bestias y
los cuerpos de mis enemigos. Los trofeos que conquisto están hechos de
cadáveres humanos, de los que he arrancado los miembros
y las cabezas. Hago cortar las manos a todos los que prendo vivos".
Por su parte según otro texto asirio Assurnasirpal II relataba así sus hazañas:
"Levanté un pilar en la entrada de la ciudad para colgar los
pellejos de los príncipes a los que hice arrancar la piel. Algunas
pieles estaban en el pilar, otras colgadas con estacas a su
alrededor. A algunos rebeldes solo los hice descuartizar..."
Egipto
La escritura en Egipto
Se estima que la escritura jeroglífica se comenzó a
utilizar hacia 3300 a. C., aproximadamente en la misma época en la que
surgió la escritura cuneiforme en Mesopotamia. Fue empleada durante más
de 3600 años.
La escritura jeroglífica era utilizada principalmente
para inscripciones oficiales en las paredes de templos y tumbas. Con el
tiempo evolucionó hacia formas más simples, como el hierático, una
variante más cursiva que se podía pintar
en papiros o placas de barro, y aún más tarde y debido a
la creciente influencia griega, la escritura evolucionó hacia el
demótico, fase en la que los jeroglíficos primigenios figuran bastante
estilizados, produciéndose la inclusión
de algunos signos griegos en la escritura.
El escriba sentado egipcio de la dinastía V. siglo XXIV a. C.Museo del Louvre.
La literatura
En el Imperio Antiguo (siglos XXVI a XXII a. C.) las
obras literarias consistían en textos funerarios, epístolas y cartas,
himnos y poemas y textos autobiográficos conmemorativos que relataban la
trayectoria de altos funcionarios administrativos.
Hasta principios del Imperio Medio (siglos XXI a XVII
a. C.) no surgió una literatura narrativa egipcia. Tal vez el ejemplo
más conocido de la literatura de este periodo es la Historia de Sinuhé. Otras obras conocidas
incluyen el Papiro Westcar (una colección de cuentos) y el Papiro Ebers (un tratado de farmacopea), así como el Libro de los Muertos (instrucciones rituales para llegar a la otra vida).
La literatura religiosa
Se puede dividir la literatura del antiguo Egipto en religiosa y profana. La mayor parte es religiosa: sortilegios, oraciones funerarias, descripciones de la vida de ultratumba, etc.
Se creía que los poemas funerarios preservaban el alma de
un monarca en la vida después de la muerte. La naturaleza del más allá
que disfrutaban los fallecidos es difícil de definir, sobre todo por las
diferentes tradiciones dentro de la antigua
religión egipcia. En el Libro de los muertos los difuntos eran llevados ante la presencia del dios Osiris, deidad confinada en la Duat del inframundo.
Además de la unión con los dioses, el Libro de los muertos
también describe a los muertos vivientes en el «Campo de Juncos», una
versión paradisíaca, abundante y exuberante del Egipto real, en la que
había campos, cosechas, ríos,
animales y gente. Al fallecido se lo veía encontrándose
con los dioses, así como con sus propios parientes, y en ese
mundo adquirían también ellos características divinas
En el registro superior, Ani y su esposa
encaran las «Siete puertas de la Casa de Osiris». A continuación, se
encuentran diez de los veintiún «Misteriosos portales de la Casa de
Osiris en el Campo de Juncos». Todos están protegidos por temibles
guardianes.35
Literatura profana
La literatura profana consiste sobre
todo en libros sapienciales (para la educación), pero también se
escribieron narraciones, biografías y poemas amorosos o filosóficos cuyo
fin era el entretenimiento, el desahogo artístico
o sentimental o la meditación sobre el fin de la vida.
Asimismo, la autobiografía es una de las formas más antiguas de la
literatura egipcia.
Resulta curiosa la escasa presencia de epopeya, de la que se se ha conservado un único poema largo.
El cuento fue un género muy estimado, de difusión casi siempre oral. Se han conservado enteros en inscripciones (El príncipe y la Esfinge, La legendaria reina Hapshepsut, La princesa y el demonio, Jnum, dios del Nilo,
Ra y sus hijos, Horus el Vengador) papiros (El Loto de oro, Djedi, el Hechicero, Los dos hermanos, El campesino elocuente, la Historia del náufrago, Se-Osiris y la carta sellada,
El libro de Thot, la Historia de Sinuhé, La toma de Yapu) o resúmenes transmitidos por escritores griegos como Estesícoro (La princesa griega) o el historiador Heródoto (El ladrón de tesoros,
La muchacha de las zapatillas rojas. Este último es la versión más antigua del cuento tradicional de La cenicienta.4
A continuación leemos la
Historia del marinero náufrago
Comienza con una corta introducción, cuando
la embarcación que lleva a un príncipe regresa a Egipto tras fracasar en
su misión comercial. Un viajero intenta animar a un príncipe cuya
misión comercial ha fracasado. Para ello le
cuenta cómo su nave se había hundido durante una tormenta y
cómo él había conseguido aferrarse a un pedazo de madera y había sido
arrastrado a una isla donde nada faltaba: había alimento en abundancia,
grano, fruta, pescados y aves. Cuando
el marinero realiza una ofrenda a los dioses, la tierra
tiembla y recibe una visita inesperada. El narrador le cuenta sus
peripecias y el visitante le anuncia su futuro.
Fui a la mina del soberano por mar en un barco
de ciento veinte codos de eslora y cuarenta de manga con ciento veinte
marineros de entre lo más selecto de Egipto. Ellos oteaban el cielo y la
tierra. Eran de corazón más valiente que los leones. Sabían predecir la
tormenta antes de que hubiera venido y el mal tiempo antes de que
hubiera aparecido.
Una tormenta se desencadenó antes de que alcanzáramos la tierra. El viento arreció y la
tormenta mostró su fuerza y una ola de ocho codos nos golpeó.
Entonces el barco naufragó con todos los que estábamos en él.
Fui arrastrado hacia esta isla por una ola. Pasé
tres días solo, mi corazón como único compañero. Dormí en el interior
de una cabaña y abracé la sombra del día.
Entonces estiré las piernas para ver lo que
comería y encontré higos, uvas, todo tipo de verduras, excelentes ellas;
higos de sicomoro verdes y maduros, melones como si hubieran sido
cultivados; también había peces y aves. No había nada que no pudiera
hallarse allí. Me sacié y coloqué en tierra lo que había recogido, por
ser demasiado para mis brazos. Corté un palo para hacer fuego e hice un
holocausto para los dioses.
Entonces, oí un ruido atronador y pensé que eran las olas del
mar. Las ramas se quebraban y la tierra temblaba. Me asomé y vi
venior hacia mí una serpiente de treinta codos, con enorme barba; sus miembros recubiertos de oro y sus cejas de verdadero lapislázuli.
Estaba erguida hacia delante y abrió su boca hacia
mí. Mientras tanto, yo permanecía tumbado sobre mi vientre en su
presencia.
Ella me habló:
¿Quién te ha traído? ¿Quién te ha traído, hombre? ¿Quién te ha
traído? Si te demoras en decirme quién te ha traído a esta isla, te convertiré cenizas, haciéndote desaparecer para siempre.
Tú me hablas y no lo comprendo. Estoy frente a ti y he perdido el conocimiento.
Entonces ella me puso en su boca y me llevó a su morada y me
dejó sin golpearme. Quedé ileso, como si nadie me hubiera agarrado.
Abrió la boca hacia mí mientras yo estaba sobre mi vientre en su
presencia.
Así me habló:
¿Quién te ha traído? ¿Quién te ha traído, hombre? ¿Quién te ha traído a esta isla del mar, cuyas orillas son sólo agua?
Entonces le respondí, con mis brazos doblados en señal de respeto en su presencia:
Esta es mi historia: me dirigía a una misión de mi
soberano en un barco de ciento veinte codos de eslora y cuarenta codos
de manga con ciento veinte marineros entre lo más selecto de Egipto.
Ellos, de corazón más valiente que los leones, oteaban el cielo y la
tierra y predecían la
tormenta antes de que hubiera venido y el mal tiempo antes de que
hubiera aparecido. Cada uno de ellos era de corazón más valiente y de
brazo más fuerte que su compañero. No había entre ellos ningún
incompetente. Pero la tormenta se desencadenó antes de que alcanzáramos
tierra. El viento arreció y la
tormenta mostró su fuerza y una ola de ocho codos me golpeó. Entonces
el barco naufragó con
todos los que estábamos en él; no quedó nadie excepto yo. Y heme ahora así en tu presencia, traído a esta isla por una ola del mar.
Ella me habló:
¡No temas! ¡No temas!
Hombre: que no palidezca tu cara. Tú llegaste a mí. ¡Mira!: un dios
ha permitido que tú vivas, quien te trajo hacia esta isla del ka.
Nada existe que no esté en su interior: está llena de todo lo bueno.
¡Mira! En esta
isla completarás mes tras mes hasta sumar cuatro meses y un barco vendrá de Egipto con marineros que tú conoces; te irás
con ellos hacia el hogar y morirás en tu ciudad. ¡Qué alegre está quien
cuenta lo que ha hecho cuando se supera lo malo!
La serpiente entonces agregó: Yo te contaré algo semejante, lo que me ocurrió en esta isla:
Yo me hallaba aquí con mis hermanos, entre los
cuales había
niños. Éramos setenta y cinco serpientes engendradas junto a mí , ademas
de mi hija pequeña, que los dioses bendigan. Entonces una estrella cayó
y ellos ardieron;
sucedió, ciertamente, que yo no estaba entre ellos. ¡Creí morir por
ellos! Los encontré como un montón de cadáveres. Si eres fuerte y
controlas tu corazón, abrazarás a tus hijos, besarás a tu mujer y verás
tu casa: es lo mejor que hay. Llegarás a Egipto y estarás con tus
hermanos.
Yo, que continuaba tendido sobre mi vientre, toqué el suelo con la frente en su presencia.
Entonces le hablé:
Explicaré de tu poder al soberano e informaré de tu grandeza. Haré que se traigan para ti láudano, hekenu, iudeneb y jesait, e incienso de los templos para satisfacer a cada dios.
Explicaré,
ciertamente, lo sucedido de entre lo visto por mí,
de tu poder. Se harán alabanzas a ti en la ciudad, en presencia del
consejo de magistrados de Egipto. Sacrificaré para ti bueyes por medio
de un holocausto, habiendo sacrificado para
ti aves. Haré que se te traigan para ti barcos
cargados con todas las riquezas de Egipto, como se hace a un dios que
ama a la gente en una tierra lejana y que la gente no conoce.
Se rio de mí, de lo que yo había dicho, que le pareció necedad, y me contestó:
Tú no tienes bastante mirra, aunque te
conviertas en el señor del incienso. Verdaderamente yo soy el Señor de
Punt y la mirra me pertenece. Aquel hekenu que tú quieres traer es abundante en esta isla.
Sucederá, sencillamente, que tú te alejarás de esta isla y no la volverás a ver, porque se transformará en agua.
Aquel barco vino, como había predicho ella. Fui y subí a
un árbol alto y reconocí a los que estaban en él. Fui a informarla, pero
encontré que ya lo sabía.
Me habló:
Vete en paz, vete en paz, hombre, a tu casa, verás a tus hijos.
Haz que yo tenga un buen nombre en tu ciudad. ¡Mira!: estos, mis bienes,
te pertenecen.
Entonces me tendí sobre mi vientre, estando mis brazos extendidos en su presencia. Me dio un cargamento de mirra, hekenu, iudeneb, jesait, alcanfor, shaaseju,
galena, colas de jirafa, terrones de
incienso, grandes cantidades de incienso, colmillos
de marfil, perros de caza, macacos, babuinos y mil valiosas riquezas
que cargué en el barco.
Sucedió entonces, cuando yo estaba sobre mi vientre, para dar las gracias al dios.
Me habló:
¡Mira!. Llegarás a casa en dos meses, abrazarás a tus hijos, rejuvenecerás en tu hogar hasta tu entierro.
Entonces bajé a la orilla, cerca del barco y llamé a la
tripulación. Di alabanzas sobre la orilla para el señor de la isla y
ellos hicieron lo mismo.
Navegamos hacia el norte, hacia la Residencia Real, y llegamos a
casa en dos meses, todo como había predicho ella. Me presenté ante el
soberano y le ofrecí los tributos que había traído de la isla. Él dio
gracias al dios, en presencia del consejo de magistrados de Egipto. Fui
nombrado compañero y me dotó con esclavos. ¡Mírame! Después de alcanzar
tierra, después de lo que he visto y lo experimentado por mí.
¡Escúchame! ¡Mira! Escuchar es bueno para la gente.
Entonces el príncipe me dijo:
No creas que todo esto es nada. ¿Quién da agua al ave al amanecer cuando va a ser sacrificada en la mañana?
Colofón:
Ha acabado, desde el comienzo hasta el final
como lo que se hubo encontrado escrito, en el papiro del escriba de
hábiles dedos, Ameny hijo de Amenaa, que viva, sea próspero y tenga
salud.
Exactamente
en uno de los añosde los llamados Xianning, el hijo del
gran maestro de ceremonias Han Bo, el del escribano de la capital Wang
Yun y el del grande de la Casa Imperial Liu Zhen fueron de
excursión al monte Jiang, y allí visitaron el templo. Había en
él varias estatuas femeninas, todas de rostros hermosos en extremo y
de miembros bien compuestos.24Al
cabo de un rato, ebrios, empezaron a señalar las estatuas diciendo en
broma cuál tomaba cada uno por esposa. Llegó la noche y se
quedaron a dormir allí, y soñaron los tres un mismo sueño: que
el espíritu a cargo de aquel templo y de aquel monte enviaba
un mensajero comunicándoles la profunda alegría que sentía y el gran
honor que le hacían al haber elegido a sus hijas, y anunciándoles la
fecha en que iría a recogerlos parallevarlos junto a ellas al mundo de
los espíritus.Cada sueño había sido tan rotundo y tan nítido que, al
comentarlo con los otros, cayeron en la cuenta de que los tres
sueños eran uno. El descubrimiento los llenó de un pánico tal
que hicieron la Ofrenda Máxima alespíritu del templo del monte
Jiang, sacrificando un cerdo, un buey y un cordero en petición
de perdón. Pero la noche del día en que hicieron la
ofrenda, volvieron a soñar un unánime sueño: que el espíritu
del templo bajaba en persona hasta sus casas y les decía:-No hay
tiempo ya ni para timideces ni para retractaciones; la fecha en que
habré de venir a por vosotros está al llegar.Al poco tiempo, murieron
los tres.[
China
En China surgió una protoescritura hace 5.000 años, y en su
largo proceso histórico inventó la tinta, el papel y mucho más tarde,
la imprenta, casi cinco siglos antes que Occidente. Se calcula que hasta
el siglo XVII se habían producido en China
más textos escritos que en todo el resto del mundo. La
literatura china ha influido de forma extraordinaria en la literatura de
países cercanos, especialmente Japón y Corea. Algunas obras de la
literatura china son muy populares y se reeditan
constantemente en todo el mundo, como por ejemplo el Dào Dé
Jing.
Los primeros testimonios literarios, o al menos
considerados literarios en China, son las inscripciones encontradas en
los caparazones de tortuga utilizados para adivinar durante la dinastía
Shang (siglo XVI a XI a.C.) y las oraciones grabadas
en los bronces sacrificiales de esa misma dinastía. En
estas inscripciones ya aparecen los primitivos caracteres chinos, que
con sus variedades y evoluciones se seguirán utilizando hasta hoy en
día.
La literatura china abarca una asombrosa variedad de
géneros, muchos de los cuales habitualmente no son considerados obras
literarias en Occidente.
Historia de la literatura china
Los críticos han dividido la historia literaria de China en cuatro periodos:
La época clásica o tradicional, desde el Shi Jing en el S. XI a.C. y la redacción de los textos clásicos (ss. VI y IV a.C.), hasta el siglo II d.C., cuando se unifica el imperio.
La época medieval, desde el siglo III hasta el XIII.
La época moderna, desde el siglo XIV hasta el surgimiento de la república, en 1911.
La época contemporánea, desde 1912 hasta nuestros días.
Pero dentro de esta clasificación, se distinguen dos periodos:
Desde el siglo XI a.C. hasta 1911, unos tres mil
años en que se escribió siguiendo las normas y reglas establecidas desde
la antigüedad, y
Desde principios del siglo XX, en que se rompen esas reglas, aunque todavía hoy hay poetas que continúan respetándolas.
Los Cinco Clásicos
Los cinco clásicos eran una serie de libros que Confucio
enseñaba a sus discípulos y, cuando el confucianismo se convirtió en
ideología oficial, estos textos empezaron a considerarse como un
conjunto, cuyo conocimiento era indispensable para que cualquier hombre
accediese a un puesto de trabajo en la vasta burocracia
gubernamental. Durante
más de dos mil años estos libros se utilizaron como autoridad sobre la
sociedad, el gobierno, la literatura y la religión en China.
Los cinco clásicos son los siguientes:
Yìjīng, el Libro de las mutaciones
Yìjīng,
también conocido como I Ching (易) es el libro de las mutaciones o
cambios. Se trata de un manual de adivinación probablemente recopilado
antes del siglo XI a.C.
Shūjīng, el Libro de la historia
Shūjīng
(书经) es una colección de documentos de la historia antigua
posiblemente recopilada en siglo VI a.C. Contiene reflexiones
de emperadores y ministros sobre astronomía,
geografía, filosofía, educación y leyes, material muy valioso para
entender la sociedad china de su época.
Shījīng, el Libro de la poesía
La poesía es de los géneros literarios más antiguos e importantes en China y se remonta hasta hace tres mil años.
El Shījīng (诗经), Libro de la Poesía o de las Odas, es
una antología de trescientos cinco poemas antiguos, la mayoría
anónimos, supuestamente escogidos por el mismo Confucio de entre tres
mil textos. El Clásico de poesía se organiza en
tres partes de acuerdo al contenido: Feng (canciones
populares), Ya (poemas de intelectuales y aristócratas) y Song
(cantares de elogio a reyes y emperadores)
La primera parte, Feng, es principalmente una
colección de canciones folclóricas que, en su mayoría, expresan el amor
entre hombres y mujeres.
Lǐjīng, el Registro del rito
Lǐjīng ( 礼经)es una antología de textos acerca de las
normas sociales y los sistemas de gobierno que contiene muchos otros
aspectos como filosofía, historia,, arte, vida diaria, etc. El Libro de
los ritos, que reúne un gran número
de proverbios y aforismos muy incisivos y profundos
acerca de la educación, la vida, el cultivo del físico y la mente,
continúan siendo fuente de inspiración y reflexión en la actualidad.
Chūnqiū, los Anales de primavera y otoño
Chūnqiū (春秋) son los anales escritos más antiguos
escritos y constituyen una crónica de los sucesos históricos ocurridos
en China desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo V a.C.
CONFUCIO
1 «No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa»
2 «El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor»
3 «Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, ¿cómo sabrá gobernar a los demás?»
4 «Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes»
5 «Aprende a vivir y sabrás morir bien»
6 «Donde hay educación no hay distinción de clases»
7 «Cuando
veáis a un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis
un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos»
8 «No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación»
9 «La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos»
10 «Gobernar es rectificar»
11 «Recompensar la injuria con la indiferencia y el beneficio con la gratitud: he aquí lo justo».
12 «No hables bien de ti a los demás, pues no habrás de convencerlos; no
hables mal, pues te juzgarán mucho peor de lo que tú pudieras
decirles».
13 «Tratad a los extranjeros con humanidad; llevad la ilustración a
vuestros vecinos; imitad al talento; depositad vuestra confianza en los
hombres honrados, y romped toda relación con los hombres corrompidos».
Confucio
dijo: «Los antiguos eran remisos en hablar, porque les avergonzaba no
llegar con los hechos a la altura de las palabras.»
Jì Lù
preguntó si se debía servir a los espíritus y Confucio le respondió:
«Si no podemos servir a los hombres, ¿cómo vamos a servir a los
espíritus? Jì Lù dijo entonces: «¿Qué me diréis, pues, de la
muerte?» Confucio le contestó: «Si no conocemos la vida, qué
vamos a saber de la muerte?»
Zhònggong
preguntó a Confucio en qué consistía la benevolencia y Confucio le
dijo: «Consiste en que cuando salgas de tu casa, te comportes
con todos como si fueran importantes personajes; en dar órdenes
a los inferiores como si se fuese a celebrar un gran
sacrificio; en no hacer a otros lo que no quieras que te
hagan a ti y en no dar lugar a murmuración alguna contra ti ni
en la familia ni en el país.»
Confucio
dijo: «Cuando un gobernante es recto se pondrán las cosas en
práctica aunque no dé órdenes, pero, si él mismo no es recto, aunque dé
órdenes nadie le obedecerá.»[p.90] Confucio dijo: «Si durante cien
años un Estado fuese gobernado por hombres buenos, sería posible
cambiar a los malvados y derogar la pena de muerte.»
Confucio dijo: «E1 que no piensa en lo que está lejos, con certeza sufrirá con lo que tiene cerca.»[p.111]
Zîgòng
preguntó: «¿Hay alguna frase que pueda servirme hasta el fin
de la vida?» Confucio respondió: «El perdón de los demás. Lo que no
quieras que te hagan a ti no se lo hagas tú a los otros.»
Confucio
dijo: «Hay tres clases de amistad que reportan beneficio y otras tres
que son dañinas. Es beneficiosa la amistad con los rectos, con los
honestos y con los que han oído y 30saben muchas cosas. Es dañina la
amistad con los hipócritas, con los aduladores y con los que
hablan hábil y tortuosamente.»[p.121] Confucio dijo: «Los más
sabios y los más tontos son los únicos que no se alteran.»
«El que no sabe el significado de las palabras no puede conocer a los hombres.»
Shījīng, el Libro de la poesía
La mayoría de los autores son desconocidos, como en
todas las canciones populares. Incluso en las obras de los nobles el
anonimato es generalizado: sólo pocas llevan el nombre del autor, como
las de la primera poetisa china: la dama Xu Mu.
Esta antología, a diferencia de la poesía de otras
naciones, no tiene mucho colorido mítico, ni épico, ni religioso; los
temas principales son el amor, el matrimonio, escenas de la vida y el
trabajo en el cambpo y las injusticias sociales.
La
ausencia de escritura era un inconveniente cultural : cuanto mayor era a
complejidad que alcanzaban las sociedades orales, más constante y
angustiosa se volvía para sus habitantes la amenaza del olvido.
Necesitaban preservar sus leyes, sus creencias, sus hallazgo, su
conocimiento técnico, su identidad.. Si no transmitían sus logros, cada
generación tendría que volver a empezar fatigosamente desde el
principio. Por eso. entrenaban la memoria hasta expandir al máximo su
capacidad. En su esfuerzo por perpetuarse, los habitantes del mundo oral
se dieron cuenta de que el lenguaje rítmico es más fácil de recordad y
en alas de ese descubrimiento nació la poesía. El ritmo, además, no es
sólo un aliado de nuestra memoria sino que es también un catalizador de
nuestros placeres (la danza, la música y el sexo juegan con la
repetición, el compás y las cadencias).
Dentro
del relato, como ya vimos en el tema anterior, camufladas en la
narración de la acción, se sucedían breves enseñanzas en grupos de
versos listos para ser memorizados. Quien escuchaba (y, tiempo después,
leía) los versos de la Iliada o la Odisea, aprendía nociones de
navegación y de agricultura, procedimientos para construir barcos o
casas, reglas para celebrar una asamblea, tomar una decisión colectiva,
armarse para el combate o preparar un entierro. Interiorizaba cómo hay
que hablarle a un superior, cómo reparar una ofensa, como comportarse en
el hogar, qué dictan las leyes y las costumbres. En los versos
homéricos no habla un individuo rebelde y bohemio que exprese su
originalidad, sino la voz colectiva de la tribu.
Enseñanzas envenenadas
Pero
entre las enseñanzas heredadas encontramos valiosas dosis de sabiduría
antigua, pero también expresiones de su ideología opresiva. En el primer
canto de la Odisea, Telémaco manda callar a su madre, Penélope , sin
contemplaciones: "Madre, marcha a tu habitación yy cuídate de tu
trabajo, el telar y la rueca, y vigila que las esclavas cumplan sus
tareas. La palabra debe ser cosa de hombres, de todos, y sobre todo cosa
mía, porque yo estoy al mando de esto palacio.". Al leer hoy este
episodio, no sobresalta la aspereza del adolescente que manda a callar a
su madre,, pero el poeta aprueba esta actitud de dominio masculino y la
propone a su público como ejemplo. En la Ilíada, el mismísimo Zeus riñe
a su mujer Hera por querer conocer sus intenciones y la humilla en
público con un grosero "¡calla la boca!" expresado en solemnes
hexámetros épicos". Con sus actos y sus palabras, los personajes
homéricos ofrecían constantemente modelos de comportamiento en el hogar,
donde el cabeza de familia se erigía en dueño y señor.
Más
adelante, la Ilíada nos ofrece un ejemplo de clasismo, también asociado
a la cuestión del uso de la palabra. Cuando un hombre del pueblo,
Tersites (el único plebeyo que aparece en el poema, descrito como el más
feo de los griegos que acudieron a Troya) osa intervenir en la asamblea
de guerreros, Ulises le empuja con el cetro y le dice en tono
imperativo que deje hablar a quienes son mejores que él, es decir los
reyes y generales. A pesar del desplante, el revoltoso Tersites tiene
suficientes agallas para lanzar un discurso reivindicativos criticando
la codicia del rey Agamenón: "¿De qué te quejas esta vez? Tus tiendas de
campaña rebosan de riquezas y mujeres, No está bien que quien es jefe
arruine a sus guerreros" El poema describe cómo Ulises hiere al
delenguado y cojo Tersites, mientras la concurrencia de soldados que
presencia la escena aplaude, vitorea y estalla en carcajadas ("Con el
cetro la espalda y los hombros le golpeó. Se encorvó y una lágrima se le
escurrió. Un cardenal sanguinoliento le brotó en la espalda por obra
del cetro y se sentó y cobró miedo".
Mientras
disfrutamos del poder fascinantes de la épica homérica, debemos
mantenernos en guardia como lectores, conscientes de que procede de un
mundo dominado por la aristocracia patriarcal griega, a la que el autor
ensalza sin cuestionar sus valores,. La posibilidad de narrar una
historia libre y transgresora es ajena a la época en la que los poetas
eran centinelas e la tradición. Habría que esperar hasta la implantación
de la escritura y los libros para que algunos escritores, siempre en
minoría, empezasen a hablar con la voz de los díscolos, los rebeldes,
los humillados y ofendidos, las mujeres silenciadas o los apaleados y
feos Tersites.
Gracias a la popularización de la escritura, muchos pudieron acceder por
primera vez a las historias de la tradición por escrito y comenzar a
dudar de ellas. Ciertos individuos además se atrevieron a dejar huella
de sus sentimientos, sus ideas, sus incredulidades y su propia visión de
la vida.
Comienzan a hablar las voces individuales
Sócrates,
a quien ya nombramos en la introducción, representa una amalgama de los
nuevos y lo viejo, lo oral y lo escrito. Este griego, un pequeño
artesano, pasó su vida merodeando por los gimnasios, por los talleres y
por el ágora de Atenas para entablar conversaciones filosóficas con
quien quisiera detenerse a hablar con él. Siendo un formidable
conversador, se negó a dejar sus palabras por escrito. Sin embargo, la
costumbre de filosofar, por la necesidad que conlleva de detenerse a
analizar las palabras, es hija de la escritura. Fue la escritura la que
permiti´´o crear un lenguaje complejo qeu los lectores podían asimilar y
meditar con tranquilidad. Desarrollar un espíritu crítico es más fácil
para quien tiene un libro entre las manos.
En
el mundo de las tradiciones, un personaje como él con sus orígenes
humildes y su impactante fealdad (era de baja estatura, nariz chata y
barriga imponente) no habría tenido derecho a tomar la palabra, sino
que habría corrido la suerte de Tersites.
Como
Sócrates, también Pitágoras, Diógenes, Buda y Jesús de Nazaret
optaron por la oralidad: fueron sus discípulos los que asumieron la
tarea de dejar por escrito sus enseñanzas y así los libros permitieron
expandir su mensaje. Sin ellos, no podríamos conocerlos. Cuando la
memoria era el único depósito de las palabras, los discursos disidentes
tenían muy pocas oportunidades de perpetuarse más allá del pequeño
círculo de adeptos.
Durante
los siglos e lenta expansión del alfabeto, los griegos siguieron
cantando poemas, pero ya no de la misma manera. Ciertas ¡voces se
atrevieron a decir lo que ningún texto antiguo había osado antes. Por
desgracia, sólo nos quedan añicos deaquellos versos. Aquella fue la gran
época de la lírica, cuando os poemas (breves en comparación con la
Ilíada) dejaron de mirar al pasado y comenzaron a tratar de lo
contemporáneo y de las sensaciones que experimentaban y las reflexiones
que surgían.
Por
primera vez, la escritura se alía con las palabras díscolas,
irreverentes, que chocan con los valores de su época. Esta corriente
comienza en Grecia con Arquíloco. Durante su corta vida, este mercenario
y poeta tuvo que arreglárselas solo, sin fortuna ni privilegios,
alquilándose para combatir en guerras ajenas. Según el codigo de honor,
habían que aguantar en el campo de batalla, sin retroceder ni huir. En
Grecia era un insulto gravísimo rhípsaspis, 'arrojaescudos',
referido a quien lo arrojaba para poder escapar, y las madres se
despedían de sus hijos pidiéndoles que regresaran "con el escudo o sobre
él" (es decir, muertos).
Llegado
su momento, Arquíloco decidió poner pies en polvorosa y, además,
proclamarlo en sus versos: " El escudo arrojé, pero salvé el pellejo.
¿Qué me importa ese escudo. ¡Ya me compraré uno nuevo!" (pág. 136)****
También
Hesíodo, alrededor del año 700 a.C. perteneció a esa generación de
autores que quiso salir del anonimato de la oralidad. Indilidualizándose
en la escritura, da detalles sobre su familia, sus experiencias y su
forma de vida. En Los trabajos y los días, este pastor poeta relata la
epica de su presente, no las hazañas del pasado. Describe un tipo
distinto de heroísmo: la dura lucha por sobrevivir en condiciones
difíciles. Hesíodo ya no canta los ideales de la aristocracia. Es un
heredero del feo Tersites, que en la Ilíada se enfrentara al rey
Agamenón. Como él muchos griegos de la época deseaban unos cimientos más
justos para la vida en común y un reparto más equitativo de las
riquezas. Los Trabajos y los días hablaba a esas personas sobre el valor
del trabajo paciente y laborioso, sobre el respeto al otro y la sed de
justicia. EL tiempo del alfabeto hizo posible que la ácida protesta de
Hesíodo persurase. A pesar de (o tal vez gracias a) sus palabras
insultantes contra los reyes, el poema acabó por convertirse en un libro
imprescindible y luego en texto escolar.
“Lo que no puedas decir con claridad es que no lo sabes. Con el pensamiento nace la palabra en los labios del hombre: lo dicho oscuramente es lo pensado oscuramente.” (Esaias Tegnér, 1820)
Imagen del manuscrito original del Poema de Mío Cid. Por cierto: es la única página con una ilustración. ¿Sabríais decir por qué?
“...que, habiendo viajado por todos los lugares del mundo, no hallé sitio comparable a éste: por su amplitud de cielo, limpieza de aire y alcance de vistas…” Cita de Benito Arias Montano sobre Alájar.