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y valora cuáles son, en tu opinión, los puntos débiles y los aciertos de esta narración.
Bitácora de Lengua española y Literatura del Instituto San Blas de Aracena
-¿Qué
es esto? ¿A quién va micer Lambertuccio tan airado amenazando?
La mujer, acercándose a la alcoba para que Leonetto la oyese,
repuso: -Señor, nunca he tenido un miedo igual a éste. Aquí
dentro entró huyendo un joven a quien no conozco y a quien micer
Lambertuccio seguía con el puñal en la mano, y encontró por
acaso esta alcoba abierta, y todo tembloroso dijo: «Señora,
ayudadme por Dios, que no me maten en vuestros brazos». Yo me
puse de pie de un salto y al querer preguntarle quién era y qué
le pasaba, hete aquí micer Lambertuccio que venía subiendo
diciendo: «¿Dónde estás, traidor?».
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Hubo,
pues, en Rímini, un mercader muy rico en posesiones y en dinero
el cual, teniendo una hermosísima mujer por esposa, llegó a
estar sobremanera celoso de ella; y no tenía otra razón para
ello sino que, como mucho la amaba y la tenía por muy hermosa y
sabía que ella con todo su afán se ingeniaba en agradarle,
juzgaba que todos la amaban y que a todos les parecía hermosa y
también que ella se ingeniaba tanto en agradar a otros como a él
(argumento que era de hombre desdichado y de poco sentimiento). Y
así con estos celos tanta vigilancia tenía de ella y tan sujeta
la tenía como tal vez están los que a la pena capital están
condenados, que no están vigilados con tanta severidad por los
carceleros.
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Mas luego que la hora de comer fue venida, puestas las
mesas bajo los frondosos laureles y los otros verdes árboles, junto al bello
lago, como plugo al rey, fueron a sentarse, y mientras comían veían a los
peces nadar por el lago en anchísimos bancos; lo que, tanto como de mirar
daba a veces motivo para conversar. Pero luego de que llegó el final del
almuerzo, y las viandas y las mesas fueron retiradas, todavía más contentos que antes empezaron a cantar y luego de esto a tañer sus instrumentos y a danzar; y después, habiéndose puesto camas en muchos lugares por el pequeño valle (todas por el discreto senescal rodeadas de sargas francesas y de cortinas cerradas) con licencia del rey, quien quiso pudo irse a dormir; [...] Pero llegada ya la hora en que todos estaban levantados y era tiempo de recogerse a novelar, según quiso el rey, no lejos del lugar donde comido habían, haciendo extender tapetes sobre la hierba y sentándose cerca del lago, mandó el rey a Emilia que comenzase. |
Azul,
gris, plomizo, rojo (al atardecer o al amanecer), negro (de
noche), estrellado, nublado, claro, soleado, lluvioso,
cubierto…
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MAR
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Azul,
verdoso, bravío, sereno, alborotado, picado,
transparente, tranquilo…
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CASAS
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Bajas,
altas, antiguas, modernas, humildes, grandes, pequeñas , unifamiliares, pisos, viejas, bloques, tiendas, con
jardín, con piscina...
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MONTAÑAS
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Elevadas,
bajas, verdes, peladas, redondeadas, secas, …
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BOSQUE
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Verde,
espeso, oscuro, otoñal, nevado, húmedo, solitario,
refrescante…
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ÁRBOLES
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Altos,
bajos, , delgados, corpulentos frondosos, redondeados,
alargados, secos...
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Bulliciosas,
silenciosas, tranquilas, ruidosas, agradables, desagradables,
divertidas, aburridas, modernas, antiguas, históricas...
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CAMPOS
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Verdes,
amarillos, oscuros, secos, cultivados…
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