Para ver mejor el blog, puedes ampliar y reducir el tamaño pulsando a la vez las teclas Ctrl y + o -. Presionando además F11, aparecerá en modo de pantalla completa.

martes, 27 de septiembre de 2016

Literatura mítica

I. El mito.

Un mito (del griego μῦθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos, los cuales buscan dar una explicación a un hecho o un fenómeno.
Los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, la cual los considera historias verdaderas. La mitología sustenta la cosmovisión de un pueblo.

Algunos mitos: 



La serpiente se convierte a través de nuestra historia, y en un sinfin de cuentos y leyendas, en el símbolo del mal, que siempre es lo terrenal frente a lo espiritual, lo femenino frente a lo masculino (Medea seduce a Jasón, Onfale a Hércules y Eva a Adán), la sequedad frente a lo húmedo (en la India la serpiente está vinculada al agua como fuente de vida; su movimiento ondulante se asocia también a las ondas marinas; y según el Voluspa el diluvio da comienzo al despertarse la serpiente de la destrucción universal).



 

Beowulf

Beowulf es un poema épico anglosajón anónimo que fue escrito hacia el S. VIII

en inglés antiguo en verso aliterativo. Cuenta con 3182 versos.


Tiene dos grandes partes: la primera, durante la juventud del héroe, narra cómo éste acude en ayuda de los daneses contra Grendel, un gigante;  en la segunda parte, Beowulf ya es el rey de los gautas y pelea hasta la muerte con un feroz dragón:

I. 

Grendel se ensaña con los  guerreros del rey Hroðgar y los devora. Tras la muerte de Grendel, su madre – mucho más feroz que su hijo – mata a un  hombre de Hroðgar. La madre es descrita como "mujer del mar", o "loba del fondo del mar". Beowulf y su comitiva siguen el rastro de la criatura  hasta su cueva, atestada de serpientes y criaturas sobrenaturales.

II

En la última etapa de su vida, Beowulf se dispone a enfrentarse a un temible dragón que está destruyendo su reino, enfurecido tras un hurto en el tesoro que custodiaba.

Para explicar la presencia de un dragón, elemento propio de cuentos infantiles,  explica Borges: 

"En la Revelación de San Juan se habla dos veces del dragón, vieja serpiente

que es el Diablo y Satanás. Análogamente, San Agustín escribe que el Diablo es león y dragón: león por el ímpetu; dragón por la insidia."

Jorge Luis Borges, Antiguas literaturas germánicas
 
Los eventos narrados en el  Beowulf tendrían lugar en algún momento entre los siglos V y VII d. C. Como apunta Borges, en este período se dieron las invasiones bárbaras:
" En el siglo V de la era cristiana, tribus germánicas procedentes de Dinamarca y del sur de Suecia fueron ocupando Inglaterra. Los textos más antiguos insisten en el carácter militar y violento de esta ocupación."

Jorge Luis Borges, Antiguas literaturas germánicas

 

Jörmundgander

En la mitología nórdica, Jörmungandr, también llamada la "Serpiente de Midgard", es una gigantesca serpiente que ronda Midgård. Jormundgander creció tanto que mordiéndose la cola podría abrazar toda la Tierra. Se le conoce también por ello en los idiomas escandinavos como "jordens band", esto es, "cinta del mundo". Cuando los Æsir se enteraron de la existencia de este ser maligno  decidieron acabar con el monstruo. Odín lo lanzó al mar que rodea Midgard, donde quedará atrapado hasta el Ragnarök, el día de la destrucción total.

Desovado por Loki, dios del mal, sus espirales se extendían por la tierra hasta donde la vista podía alcanzar, y su horrorosa cabeza de dragón y su interminable cuello sobresalían por encima de la tierra y las montañas como un pilar escamoso color ébano coronado por el semblante mismo de la muerte. Apenas si hubo sorpresa, entonces, cuando esta aparición temerosa fue llevada ante los Aesir y Odín el Sabio lo expulsó al océano más profundo.
Pero, aunque había desaparecido de su vista, Jormungander no dejó de existir. Al contrario. En la profundidad de su acuoso dominio, mucho más lejos de los reinos de los dioses y los hombres, se hizo mucho más grande, hasta que finalmente sus poderosas espirales rodearon el globo, con sus fauces mordiendo su cola como un Uróboros. Y aquí estaría destinado a permanecer hasta Ragnarok, el Día de la última Batalla. Ese día se enfrentaría al más poderoso de los Aesir – Thor, dios del trueno.




Imagen de un manuscrito del siglo XVIII que muestra a Thor e Hymir luchando contra la gran serpiente


Thor, Hymer y Jörmundgander

Para una fiesta organizada en la morada de Ægir no había suficiente hidromiel para todos porque Ægir no poseía una caldera suficientemente grande para prepararla. Ægir le encomendó a Thor la tarea de buscar una caldera, pero ni Thor ni nadie la halló, hasta que Tyr le informó que Hymer el gigante, su padre, poseía una caldera de una milla de profundidad. Partieron en busca del palacio de Hymer para pedir prestada la caldera. Al ver llegar a Thor, el gigante se enfureció, sin embargo sacrificó tres bueyes para la cena, de los cuales Thor comió dos enteros, y declaró que al día siguiente comerían pescado. A la mañana siguiente Hymer y Thor salieron a pescar, y se aventuraron en mares demasiado profundos, hasta los dominios de la serpiente de Midgard. Una vez allí, Thor lanzó su caña de pesca y Jörmundgander la agarró, luchando frenéticamente contra su adversario. Mientras el dios lanzaba miradas de odio a la gran serpiente, esta lanzaba mares de veneno.

Thor luchando contra la serpiente marina, Henry Fuseli, 1788.
Hymer, al ver a la gran serpiente de Midgard, se acobardó y cortó el sedal antes de que el barco naufragara, por lo cual Jörmundgander pudo escapar. Al volver al palacio del gigante y dar una prueba más de su fuerza, Thor pudo llevarse la gran caldera.


 Heracles y la Hidra de Lerna

Se trata del más célebre de los héroes griegos, el paradigma de la virilidad y el adalid del orden olímpico contra los monstruos ctónicos. Su extraordinaria fuerza es el principal de sus atributos, pero también lo son el coraje, el orgullo, cierto candor y un formidable vigor sexual. Se le considera el ancestro de los Reyes de Esparta (de este modo estos caudillos dorios se legitimaban como aqueos) y la influencia de esta polis en la Grecia Arcaica y Clásica fue una de las razones de la difusión de su leyenda y su culto, haciendo de Heracles el héroe dorio por excelencia.
Hijo de Zeus y de Alcmena, esposa de Anfitrión. Se dice que el día del nacimiento de Heracles resonó el trueno en Tebas con furioso estrépito, y otros muchos presagios anunciaron la gloria del hijo del dueño y señor del Olimpo. Alcmena dio a luz dos mellizos, Heracles e Ificles. Anfitrión, deseando saber cuál de los dos era su hijo, envió dos serpientes que se aproximaron a la cuna de los mellizos. El terror se apoderó de Ificles, quien quiso huir, pero Heracles despedazó a las serpientes y mostró ya entonces, que era digno hijo de Zeus.

Por otro lado, Hera, movida por los celos, resolvió eliminar al recién nacido enviando contra él a dos terribles dragones para que le despedazasen. El niño, sin el menor espanto, los trituró e hizo pedazos.
En la mitología griega, la Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático  con forma de serpiente policéfala  y aliento venenoso a la que Heracles mató en el segundo de sus doce trabajos. La Hidra poseía la virtud de regenerar dos cabezas por cada una que perdía o le era amputada, y su guarida era el lago de Lerna en el golfo de la Argólida (Lerna fue asimismo el lugar del mito de las Danaides. Bajo sus aguas había una entrada al Inframundo que la Hidra guardaba.
La Hidra fue criada por Hera cerca de la fuente Amimone en Lerna.Tras llegar a la ciénaga cercana al lago Lerna, Heracles y su sobrino Yolao se cubrieron sus bocas y narices con una tela para protegerse del aliento venenoso de la Hidra. Heracles disparó flechas en llamas al refugio del monstruo para obligarle a salir. Entonces se enfrentó a ella con su espada y empezó a cortarle las nueve cabezas que tenía. Pero cada vez que se le cortaba una, otra renacía en el mismo lugar más fuerte que la anterior. Su sobrino le ayudó quemando el cuello de la cabeza cortada para que no renaciera otra. Al final, la Hidra murió sin cabezas y Heracles mojó las puntas de sus flechas con la sangre de la Hidra para que así fueran mortíferas para quienes hiriese.
En una versión alterna, Hera enviaba un cangrejo para que mordiese los pies de Heracles y le estorbase, esperando provocar así su muerte. No obstante, Heracles aplastó al crustáceo y siguió luchando contra la Hidra.
Las menciones más antiguas de Heracles aparecen en las obras de Homero y Hesíodo ,pero relatos más o menos completos de sus aventuras son las obras de Psino de Lindos (natural de Rodas, y, por lo demás, desconocido), Pisandro de Cámiros (otro poeta rodio, fl. ca. 640 a. C.), y Paniasis de Halicarnaso (siglo V a. C.) autor de una obra titulada Heraclea. Todas estas obras, con excepción de unas pocas citas fragmentarias, se han perdido.


Medusa (mitología)



Medusa, de Caravaggio (Florencia, Uffizi).
En la mitología griega, Medusa (Μέδουσα, ‘guardiana’, ‘protectora’) era un monstruo ctónico femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos. En una versión del mito narrada por el poeta romano Ovidio, Medusa era originalmente una hermosa doncella, «la celosa aspiración de muchos pretendientes» y sacerdotisa del templo de Atenea, pero cuando fue violada por el «Señor del Mar», Poseidón, en el mismo templo, la enfurecida diosa transformó el hermoso cabello de la joven en serpientes.
Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion.


En esta página puedes encontrar antiguas historias y leyendas de todas partes del mundo sobre reptiles y dragones  que forman parte de la estirpe humana.


  En la escuela nos enseñaron que la historia de la Humanidad comenzó en Mesopotamia y en Egipto, con los imperios sumerio y egipcio. Las relaciones humanas que conocemos hoy, han sido, según esta Historia, siempre las mismas, en cuanto a sus bases fundamentales: una sociedad jerarquizada, con guerras y fronteras, con ricos y pobres, con algún tipo de forma de Estado y de gobierno; con familias linajudas encabezadas por patriarcas  dispuestos a aumentar sus botines (patrimonios) y a mantenerlos; con ejércitos de soldados y de esclavos; siempre algún tipo de esclavitud del hombre por el hombre. En cuanto a la mujer, el más denso silencio ocultaba la Ilíada de sufrimientos[...] Saber Historia era saber los nombres de las cabezas de los linajes, los de sus territorios, y las guerras que se solapaban. Dejando en evidencia que lo que importa en el Patriarcado es el Poder y la muerte que le sustenta y le mantiene, y no la vida humana.

La arqueología y las deducciones a partir de la literatura y la mitología arcaica

El estudio, en directo y en profundidad, de la primera literatura que ha llegado hasta nuestros días, y desde una perspectiva no patriarcal, debe ser muy revelador[...] la famosa frase que Cervantes pone en boca de D. Quijote, añorando la antigua Edad Dorada donde no existían esas dos palabras de ‘tuyo’ y ‘mío’.Y aquel soneto de Lope de Vega que menciona los tiempos en los que había madre verdadera: Cuando la madre antigua reverdece, bello pastor/y a cuanto vive aplace. No hay duda de que nuestros clásicos del siglo de Oro (recordemos a Góngora, Garcilaso etc.) habían leído directamente la primera literatura griega, y a través de ella, tuvieron conocimiento de la otra historia ocultada en nuestros libros de textos. De la Edad Dorada habla también Ovidio en Las Metamorfosis. Según Ortiz Osés en los himnos homéricos, en los escritos de los órficos y los del último período de Esquilo, y en la obra de Hesíodo, hay materia suficiente para deducir la existencia de una civilización humana diferente, que de modo genérico se la conoce ya en ciertos medios académicos, como ‘matrística’[...]

 Javier de Hoz, en la introducción a la edición de La Ilíada de Espasa Calpe, explica que esta obra fue una empresa publicitaria encargada por el rey de Micenas para ser recitada en el ágora. Se trataba de erradicar la memoria social todavía existente en el último milenio a.c., acerca de la sociedad humana pre-patriarcal; memoria que se mantenía con cuentos y coplas transmitidos por tradición oral. La escritura, la literatura escrita, en manos de los poderosos, aparece así para fijar la versión de la Historia que da la vuelta a las guerras y a las conquistas que aniquilaron la sociedad matricéntrica.Volveremos sobre esta obra más adelante, porque además de oscurecer el sentido de la guerra de Troya, la Ilíada da la vuelta al paradigma humano de la matrística: en lugar del cuidado de la vida y la búsqueda del bienestar que representa la madre, aparece el ‘héroe’, semidios, dios u hombre, que alcanza su plenitud y su reconocimiento cuando realiza con éxito la empresa guerrera. Desde entonces, la devastación de la vida se llamará ‘heroicidad’, y la fuerza –para manejar la espada o sus equivalentes con los que se pelea ahora –se considerará la cualidad humana más importante.


Casilda Rodrigáñez: El asalto al Hades


DISCURSO DE LA EDAD DE ORO: II parte, capítulo XI.


Después que don Quijote hubo bien satisfecho su estómago, tomó un puño de bellotas en la mano y, mirándolas atentamente, soltó la voz a semejantes razones:
—Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno, la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían de sí, sin otro artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas cortezas, con que se comenzaron a cubrir las casas, sobre rústicas estacas sustentadas, no más que para defensa de las inclemencias del cielo. Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia: aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre; que ella sin ser forzada ofrecía, por todas las partes de su fértil y espacioso seno, lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían. Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra, y no eran sus adornos de los que ahora se usan, a quien la púrpura de Tiro y la por tantos modos martirizada seda encarecen, sino de algunas hojas verdes de lampazos y yedra entretejidas, con lo que quizá iban tan pomposas y compuestas como van agora nuestras cortesanas con las raras y peregrinas invenciones que la curiosidad ociosa les ha mostrado.
 En el Diario de Colón:


El diario de Colón:

"Nos traían papagayos e hilo de algodón en ovillos y azagayas y otras muchas cosas, y nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque vi más de una harto moza.  [...] Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras. [...] Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo, se cortaban con ignorancia. No tienen algún hierro.










 La sofisticada moda del paleolítico




















... y muchas más serpientes.



Una de las más importantes diosas fenicias era Astarté, asimilación de Ishtar, diosa babilónica de la fecundidad, la sexualidad, la vida y la guerra a la que se representa con un bastón con serpientes entrelazadas. Astarté era diosa de la madre tierra, el amor, la fertilidad, protectora de animales y de los marinos. Posteriormente pasó a ser también diosa de la guerra, por lo que se le ofrecían sanguinarios sacrificios de víctimas. Se la suele representar de pie sobre un león, con serpientes en la mano o rodeando su cintura.
13La serpiente y los huevos son los atributos de Sirona, diosa celta de las sanaciones, compañera del dios Belenos y especialmente vinculada a los manantiales curativos. En el arte romano también podemos encontrar la representación conjunta de la serpiente y el huevo, como por ejemplo en diversas pinturas de Pompeya.


En la mitología fenicia aparece la criatura del Agua y la Tierra, una serpiente dragón alada de dos cabezas, una de toro y otra de león, llamada Cronos Olam. Según Filón de Biblos, Cronos es el más antiguo de los dioses fenicios. Olam es descrito como el sintiempoel eterno o el tiempo que no envejece (Damascius). Es por lo tanto la divinidad que permanece por encima de todo cambio temporal. No estamos hablando de un tiempo abstracto, si no vinculado a la existencia humana y opuesto a la brevedad de ésta. Así, el sintiempo se refiere al paso de las generaciones, desde un tiempo lejano y hacia un tiempo lejano, desde siempre y para siempre.


Lararios de PompeyaComo ya vimos, en la mitología fenicia aparece la serpiente dragón alada de dos cabezas llamada Cronos Olam, dios de lo eterno descrito como el que se hace el amor a si mismo. Las narraciones fenicias cuentan como Olam puso los dos huevos de los que proceden macho y hembra. En otros mitos se describe como su huevo se divide en dos mitades dando lugar al cielo y la tierra.







15









Resultado de imagen de cretense

Resultado de imagen de cretense






Leer más: http://www.monografias.com/trabajos89/culturas-que-encontro-colon/culturas-que-encontro-colon.shtml#ixzz4LREOQ7iJ




Desde 33.000 años a.c. y hasta 3.000 años a.C., es decir, durante al menos, unos 30.000 años, la evidencia arqueológica prueba que la sociedad humana fue matrifocal. Los restos arqueológicos relativos a estas sociedades se van haciendo, cuantitativa y cualitativamente más significativos, a partir de hace unos 10 ó 12 mil años. De tal manera, que hoy se podría escribir –y de algún modo, ya se ha empezado– la historia de unos 7 mil años de humanidad anteriores a los 4 ó 5 mil de la Historia oficial. Desde el punto de vista cultural, lo que caracteriza a algunas sociedades neolíticas desenterradas, es un orden simbólico no manipulador, que recrea y emula el continuum gaiático. Algunos investigadores lo han llamado acertadamente ‘cultura de la Celebración de la Vida.


Casilda Rodrigáñez: El asalto al Hades

Pervivencia del mito.
 
 Los mitos, al ser narraciones orales, transmitidas de generación en generación, que aportan arquetipos, creencias y símbolos fundamentales, sobreviven al paso de los siglos y a los avatares de la Historia, más allá de las invasiones, las leyes o las costumbres. De este modo, muchos elementos míticos asoman una y otra vez en diferentes periodos, aun cuando el mundo aparentemente ha cambiado ya por completo.

El rey Arturo de Pendragon





En la leyenda de Arturo, la tragedia alcanza el punto de inflexión en torno al dragón. Arturo, que era un caballero que defendía el antiguo modo de vida, en el mito original no mata sino que salva al dragón; a modo de pulseras llevaba serpientes en ambas muñecas, y en su estandarte el famoso Pendragón. En la batalla final en la que reune a todos los reyes de Inglaterra, y que se considera un hito en la fundación de la nación británica, le obligan a quitar el Pendragón del estandarte, a lo que tiene que ceder debido a una correlación de fuerzas desfavorable, y tiene que luchar únicamente bajo el símbolo de la cruz cristiana. La batalla se gana con la derrota simbólica del antiguo modo de vida.






Según algunos textos medievales tardíos, Arturo fue un caudillo britano que dirigió la defensa de Gran Bretaña contra los invasores sajones a comienzos del siglo VI.   Las primeras referencias a Arturo se encuentran en las literaturas célticas, en poemas galeses como Y Gododdin. El primer relato de la vida del personaje se encuentra en la Historia Regum Britanniae (Historia de los reyes británicos), de Geoffrey de Monmouth, quien configuró los rasgos principales de su leyenda.
Según éste, el rey Uther Pendragon (en galés, 'Uther hijo del Dragón'), quien deseaba a Igraine, esposa de Gorlois, duque de Tintagel.  Uther hizo que el mago Merlín embrujase a la mujer para que, cuando él entrase a sus aposentos, ella creyese que se trataba de su esposo. Uther, aprovechando el engaño, mantiene relaciones sexuales con Igraine y engendra así un hijo: Arturo. Gorlois muere en combate esa misma noche, y los sabios de Cornualles aconsejan a Igraine que se case con el rey Uther. Al nacer Arturo, Merlín se lo lleva y lo entrega a un noble, sir Héctor para que lo cuide y lo críe como a su propio hijo. 
A los 16 años, Arturo va con sir Héctor y Kay a Londres, donde caballeros de toda Inglaterra intentan sacar una espada de su prisión en un yunque que a la vez se encontraba prisionera de un trozo de mármol(colocada por el Rey Uther). Se decía que quien la liberase sería el rey de Inglaterra y el encargado de unificar todos los reinos de la isla (Uther había muerto unos años antes). Infructuosamente, todos los caballeros intentaron extraer la espada, pero es Arturo, sin ser caballero aún, quien logra liberarla, y le es revelada su verdadera identidad.

Unos días antes de sacar la espada de la roca, Arturo llegó a Londres con Kay y sir Héctor, se enamoró de una hermosísima joven llamada Morgana, que era la mujer del rey Uriens. Arturo y ella se citaron en secreto y pasaron la noche juntos. Morgana no sabía que Arturo era el hijo de Uther, y Arturo no sabía que Morgana era hija de Gorlois e Igraine, es decir, su media hermana. Nadie supo de esto, excepto Merlín. Cuando Arturo se convirtió en rey, Merlín le predijo que el hijo que había engendrado con Morgana lo destruiría (según otras versiones Arturo tuvo a Mordred con otra media hermana, Morgause). El rey hizo que se dejasen a todos los niños nacidos el primero de mayo en un bote a la deriva, pero Mordred se salvó, aunque él no lo supo hasta mucho después




La mitología griega

La mitología, esa serie de antiguos relatos referidos a los héroes y dioses, crea un conjunto de símbolos culturales que pertenecen al imaginario colectivo. No existe una única versión de un mito: el mito es  producto de una sociedad oral. El hecho de que los griegos no hayan tenido ningún libro sagrado sobre los dioses, equivalentes a la Biblia o al Corán, confería al mito la posibilidad de ser revisado una y otra vez.

La literatura griega está plagada, desde sus más remotos orígenes homéricos, de personajes y sagas míticas locales; así, suele hablarse del ciclo troyano (en torno a la Guerra de Troya: Agamenón, Electra, etc.) y del ciclo tebano (Edipo, Antígona, los dioses Dioniso, Zeus y Heracles, entre otros).

En cuanto al carácter religioso de esas figuras, ha habido una gran diversidad de posturas que cambiaron a lo largo del tiempo:  al principio Esquilo se muestra respetuoso y crédulo ante  la religiosidad tradicional, poco después Eurípides asumirá una crítica, defendiendo la idea de que los dioses de Homero no eran sino una pura ficción.


 Conclusiones

Como hemos visto, toda mitología implica una visión del mundo que se transmite eficazmente en las conciencias de un pueblo, grabando con huella imborrable creencias acerca de temas fundamentales: el origen del mundo, la naturaleza de los seres vivos, los valores morales o la muerte. Así, hemos comprobado, a modo de ejemplo cómo la mitología indoeuropea (hebrea, griega, etc.) crea, entre otras, nociones sobre:
  • Un Dios que crea el mundo de la nada.
  • Oposición entre el Bien y el Mal. 
  • Un Hades o Infierno adonde van las almas corrompidas.
  • Inferioridad y demonización de la mujer frente al hombre.
Estas ideas básicas forman parte de nuestro imaginario y aun de nuestra vida diaria, pero la mitología permite rastrear los orígenes de toda creencia, abriéndonos tal vez la puerta a una revisión de valores que considerábamos eternos, para cuestionarnos en qué queremos creer.



Periodización

Las invasiones de los bárbaros

 En casi todos los casos los bárbaros vienen del norte  y los civilizados estaban en la zona templada: mediterránea en el caso de Europa, Mesoamérica en el caso de los mayas y toltecas  invadidos por los aztecas; en India los arios entraron por el norte desde Oxus para conquistar la civilización dravidiana de Harapa; en China los bárbaros provocan una muralla al norte del imperio del Medio. En ocasiones la invasión viene del sur, como en el caso del Islam, que movilizó nómadas de la franja tropical [...]Cuando se vive bien no hay necesidad de marchar a conquistar otra tierra. [...] Sería raro que los andaluces prefirieran dejar Cádiz y los sicilianos Palermo para conquistar Noruega [...]
Estos pueblos (nómadas, pastores, patriarcales, guerreros) [...] desde los hiksos y arios en el segundo milenio a. ÇC hasta los tártaros y turcos  de los siglos XIV y XV, penetran en la zona templada para disfrutar de los beneficios de la civilización. La lista de invasiones es nutrida: hiksos sobre Egipto en 2000 a.C.; arios a India en 1700a.C.; aqueos en Grecia, 1500 a.C.; dorios en 1200 a.C.; arios en Italia, 800 a.C.; galos en Roma y Grecia, 300 a.C.; invasión generalizada de los bárbaros germánicos sobre el mediterráneohacia 400 d. C. invasión islámica de 711 sobre España y Sicilia; mongoles de Gengis Khan hacia 1200; tártaros de Tamerlán hacia 1300 y turcos en Constantinopla en 1453.
[...] Los arios en forma de dorios saquearon  y destruyeron Creta, civilización milenaria sin ejército ni murallas, y la banda nómada que serían los romanos penetró en el Lacio, acabó con los etruscos  y atacó a todos los pueblos antiguos del Mediterráneo, sojuzgándolos. Por debajo de los arios, dorios, y romanos, existía y continuó existiendo, el sustrato de los ancestrales pueblos mediterráneos: cretenses, etruscos, sardos, ligures y tartesios, que civilizó a los indoeuropeos y aportó el espíritu cultivado de griegos y romanos. Cuando estos fueron civilizados por el sustrato mediterráneo, vuelve a producirse otra invasión de bárbaros del Norte, esta vez germánicos, que destruyen la civilización grecolatina. El más civilizado suele perder ante el bárbaro, es conquistado y luego se ve forzado a refinarlo. Este pulimiento de mentalidades es un proceso lento, difuso y delicado que precisa generaciones, a veces siglos.



Luis Racionero: El Mediterráneo y los bárbaros del Norte


Periodo
Paleolítico
Neolítico
E. Bronce
E. Hierro
Grandes cambios
Paralelo
ontogenético
Etapa bebé
Infancia
Pubertad
Mayoría edad
Crisis mediana edad
Cronología aproximada
2,5 mill. años- 7000 a.C.
7000-2000 a.C.
2000- 750 a.C.
750 a.C.-
S. I a.C.
S. VI a. C.
Sociedad
Edad de Oro. Cazadores recolectores en sociedad igualitaria.
E. Plata. Matrística. Comienzo de la civilización.
Violencia e invasiones
Imperios megalómanos
Aparición de la filosofía griega, el confucianismo, el taoísmo o el budismo
Protagonistas
Clanes y tribus exógamas

Cucuteni o civilización minoica en Creta

Guerra de Troya
Homero (c. siglo VIII a.C.)
Literatura clásica griega





La literatura griega


Comienzos

  • Homero, autor de la Ilíada y la Odisea.(c. S. VIII a. C.)
  • Hesíodo ( Hacia la segunda mitad del siglo VIII a. C.): Trabajos y días, poema didáctico; Teogonía, exposición de la genealogía de los dioses griegos, El escudo de Heracles.

Poesía lírica

Nace entre los siglos VIII y VII a. C. L. Algunos de los nombres más relevantes son:
  • Safo (c. 650-580 a. C.), con su Oda a Afrodita y Al amado.
  • Anacreonte (572-485 a. C.), cantor de los placeres de la mesa, el vino y el amor.
  • Píndaro (518-438 a. C.), autor de Epinicios sobre los vencedores de los juegos griegos, divididos en cuatro series: Olímpicas, Píticas, Ístmicas y Nemeas.
  • Jenófanes, poeta filosófico.
  • Teognis, cantor de la vida aristocrática.
  • Simónides de Ceos, autor de lírica coral, quien afirmaba que «la poesía es pintura que habla y la pintura poesía muda»,
  • Baquílides, autor de himnos a los dioses y epinicios
  • Íbico, cantor de amores homosexuales.
  • Estesícoro, el poeta de los mitos.

Tragedia y comedia antigua




En el siglo V, era clásica, surge el drama a partir de los misterios dionisíacos. De los centenares de tragedias escritas e interpretadas durante la época clásica, sólo ha sobrevivido un número limitado de obras:
  • Esquilo (525 a. C.-456 a. C.), considerado creador de la tragedia. Obras: Los persas, Los siete contra Tebas, Las suplicantes y la trilogía La Orestíada
  • Sófocles (495-406 a. C.), limitó el coro, aumentó a tres los actores, con lo que dio mayores posibilidades al diálogo. Se conservan siete tragedias completas, entre las que se cuentan Antígona, Edipo Rey o Electra.
  • Eurípides (485-406 a. C.). Gran penetración psicológica de los personajes. Algunas obras son: Medea, Electra, Heracles, Troyanas, Ifigenia en Táuride o Las Bacantes.
La comedia antigua surgió del culto a Dioniso, pero en este caso las obras estaban llenas de una franca obscenidad. Autor destacado fue:
  • Aristófanes (444-385 a. C.). Aristócrata, ataca la charlatanería, tanto filosófica como política. Los caballeros, Las nubes (contra los filósofos), Lisístrata (contra la guerra), La asamblea de las mujeres.

Historia





Busto de Heródoto. Copia romana de un original griego perdido.
Dos de los más influyentes historiadores que florecieron durante la era clásica griega:
  • Heródoto (484-425 a. C.). Cicerón lo llamó el padre de la historia. Escribió Los nueve libros de historia.



    Homero y la guerra de Troya





Según la epopeya griega La Ilíada, el príncipe Paris de Troya secuestro a su enamorada Helena de Grecia, la mujer más bella del mundo, y  Melenao de Esparta, su marido, convocó a los griegos, emprendieron la guerra contra los troyanos. Esta guerra fue el encuentro de muchos de los grandes héroes de la antigüedad, como Aquiles, Héctor o Áyax…
La Ilíada de Homero, está considerado uno de los poemas escritos más antiguos del mundo occidental, datando del siglo VIII A.C., varios siglos después de la famosa contienda.
No cabe duda de que muchos de los atributos que se dan a los personajes, así como las intervenciones místicas que se narran en la obra son totalmente irreales, pero otras como el conflicto en si mismo, así como algunos de los personajes y los lugares aparecidos podrían ser verdad.
Algunos estudiosos afirman que cabe la posibilidad de que los sucesos relatados no se debiesen a un solo conflicto, sino que compilasen y mitificasen varios hechos.



Javier de Hoz, en la introducción a la edición de La Ilíada de Espasa Calpe, explica que esta obra fue una empresa publicitaria encargada por el rey de Micenas para ser recitada en el ágora. Se trataba de erradicar la memoria social todavía existente en el último milenio a.C., acerca de la sociedad humana pre-patriarcal; memoria que se mantenía con cuentos y coplas transmitidos por tradición oral. La escritura, la literatura escrita, en manos de los poderosos, aparece así para fijar la versión de la Historia que da la vuelta a las guerras y a las conquistas que aniquilaron la sociedad matricéntrica.Volveremos sobre esta
obra más adelante, porque además de oscurecer el sentido de la guerra de Troya, la Ilíada da la vuelta al paradigma humano de la matrística: en lugar del cuidado de la vida y la búsqueda del bienestar que representa la madre, aparece el ‘héroe’, semidios, dios u hombre, que alcanza su plenitud y su reconocimiento cuando realiza con éxito la empresa guerrera.
Desde entonces, la devastación de la vida se llamará ‘heroicidad’, y la fuerza –para manejar la espada o sus equivalentes con los que se pelea ahora –se considerará la cualidad humana más importante.
























  
La ontogenia de cada criatura repite la filogenia de nuestra especie, en lo biológico y también en lo cultural. Por eso no fue casualidad que Freud diese el nombre de Edipo a nuestra estructura psíquica y emocional, pues el proceso de su formación repite la historia de la formación de nuestra sociedad que comenzó hace 6000/4000 años.
La tragedia de Edipo es la tragedia de las criaturas inocentes, que al caer bajo la Ley patriarcal, tienen que reconocerse culpables de ser lo que son, es decir, criaturas deseantes, productoras de vida; declarados el deseo y el impulso vital malignos, fuera de la Ley, somos culpables de cualquier reconocimiento, de cualquier atisbo de reivindicación de nuestro deseo y de nuestra sexualidad básica.
La automutilación de Edipo representa la autorepresión de nuestra vitalidad, de nuestra sexualidad, de nuestros deseos, que efectuamos al construir nuestros ‘egos’ y socializarnos en este mundo.
La realidad es que los deseos humanos fueron declarados malignos porque son incompatibles con la sociedad patriarcal que, para funcionar, tiene que reducir la vitalidad humana a unos mínimos controlables para imponer el orden jerárquico falocrático.
La mitología se creó para ocultar nuestros orígenes filogenéticos y ontogénicos, y bloquear las reacciones de resistencia a la Ley. Toda nuestra civilización y nuestro universo conceptual está montado sobre un montón descomunal de representaciones falaces de la condición humana y de la vida en general.
La historia de la mi


No hay comentarios:

Publicar un comentario